Por: Freddy Aguasvivas
Ponerle ruedas a la institucionalidad y dejarla rodar sinuosa por las laderas del escarnio, es la forma más certera para perpetuar lo insólito y regresar de vuelta al pasado, con todos los lastres del retroceso a cuesta.
La selección de los miembros faltantes de las altas cortes del país por parte del Consejo Nacional de la Magistratura, acusa unos retardos injustificables, si contempláramos las urgencias “del debido proceso” y la urgencia que tiene la nación de blindarse, con cúpula de hierro, de las tempestades que amenazan las frágiles columnas del poder judicial.
Rasgada con flemático desmán la venda que cubría su rostro y desvirgada la pureza angelical de su vergüenza, la diosa Temis amerita con urgencia del concierto de todos los convocados al combate por la decencia de aquellos aguerridos que han desenvainado su coraje para luchar por la pulcritud de los procesos y la justeza de su ejercicio, para bien de la patria, toda.
Escoger a jueces pulcros, probos, es lo único que se les pide como servicio a la patria ¿Es tanto pedir?
