El consumo de alcohol, dependiendo de la cantidad y el contexto, puede causar daños significativos a la salud a corto y largo plazo, como por ejemplo daños profundos en el hígado, que es el órgano más afectado.
El consumo regular puede llevar a hígado graso, que puede progresar a hepatitis alcohólica y, en casos graves, a cirrosis. Beber 3-4 días por semana, especialmente en cantidades de 3 a 4 tragos por ocasión, aumenta este riesgo.
El alcohol no te matará de un día para otro, pero te llevará a una muerte lenta, primero en lo social y luego en lo físico.
Médicos consultados afirman que “el alcohol puede elevar la presión arterial y contribuir a enfermedades como hipertensión, cardiomiopatía (debilitamiento del músculo cardíaco) y un mayor riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares”.
Si eres un bebedor frecuente, esto podría afectar el cerebro, causando pérdida de memoria, dificultades de concentración y, a largo plazo, un mayor riesgo de demencia o trastornos como el síndrome de Wernicke-Korsakoff. También puede alterar el estado de ánimo, aumentando el riesgo de ansiedad o depresión.
(El síndrome de Wernicke-Korsakoff es un trastorno cerebral grave causado por la deficiencia de tiamina (vitamina B1), que suele estar relacionada con el abuso crónico de alcohol). La gastroenteróloga Albertina Moya de Compres asegura que “el alcohol irrita el revestimiento del estómago, lo que puede causar gastritis, úlceras o reflujo. También aumenta el riesgo de cáncer de esófago, estómago o colon, además de que debilita las defensas, haciendo que la persona sea más propensa a infecciones y enfermedades.
Si eres un bebedor frecuente, es seguro que en algún momento este hábito afectará tus relaciones personales, el desempeño laboral y te expondrá al riesgo de accidentes o conductas peligrosas, porque el alcohol afecta el sentido de la realidad.
Tienes problemas con la bebida? En Alcohólicos Anónimos podemos ayudarte. Llámanos en Santo Domingo al (809) 681-3386 y en Santiago al (809) 583-0351.
