No estás loco es tu amígdala

Altanto.com.do

Por Yokasta Rodríguez García

¿Te ha pasado que discutes con alguien y sientes que el corazón se te quiere salir del pecho? ¿O que una crítica te deja temblando como si te acabaran de empujar al borde de un abismo?

No estás exagerando. Tampoco estás loca.

Eso que sientes tiene nombre: amígdala cerebral. Una parte pequeñita de tu cerebro, del tamaño de una almendra, que se activa cada vez que percibe una amenaza. Su trabajo es protegerte. Si un coche va a atropellarte, ella reacciona y te hace correr sin pensar. Te salva la vida.

Pero hay un detalle: no distingue entre un peligro real y uno emocional. Para la amígdala, una discusión, una mala mirada, o un “tenemos que hablar”, es igual de peligroso que un león persiguiéndote.

Por eso sudas, te tiembla el cuerpo, te bloqueas o gritas. No porque seas débildramática o intensa, sino porque tu cerebro cree que tiene que defenderte.

El problema es que vivimos activando esa alarma todos los días, con cosas que no son de vida o muerte. Y eso nos desgasta, nos estresa y nos desconecta de lo que realmente está pasando.

Saber esto no te cambia la vida de un día para otro, pero sí te da algo valioso: comprensión. Empiezas a mirarte con más ternura, con más paciencia. Y aprendes a preguntarte:

¿Esto es realmente un peligro… o es mi amígdala en modo drama?

No se trata de apagar tus emociones, sino de aprender a escucharlas con más compasión.

Porque a veces, lo que tu cuerpo llama “peligro”…

Es solo una herida pidiendo ser atendida

Share This Article