ANJE: Escuchen antes de aprobar. Midamos antes de imponer. Dialoguemos antes de cargar
Somos una generación que decidió emprender, invertir, formalizarse y creer en la República Dominicana.
Somos jóvenes empresarios, mipymes y emprendedores que todos los días abrimos nuestras puertas con esperanza. Generamos empleos, asumimos riesgos, pagamos impuestos y apostamos por un país donde producir no sea cada vez más difícil.
Hoy levantamos la voz con consternación.
Vemos como se acumulan reformas que impactan directamente a quienes sostienen la economía real: nuevas cargas fiscales, modificaciones laborales desequilibradas y ahora obligaciones desproporcionadas vinculadas a la gestión de residuos sólidos. Cada una puede tener objetivos legítimos, pero juntas envían una señal preocupante: se está legislando como si las empresas pudieran cargarlo todo.
No nos oponemos a reformar. Creemos en un Estado moderno, en la formalidad, en relaciones laborales justas, en la gestión adecuada de los residuos y en la sostenibilidad ambiental. Pero ninguna reforma debe construirse de espaldas a quienes generan empleo, invierten y cumplen.
No se fortalece el país debilitando a quienes producen.
No se promueve la formalidad haciendo más pesado ser formal.
No se protege el empleo encareciendo la contratación.
No se cuida el ambiente partiendo de cargas igualitarias a quienes dejan huellas distintas.
Por eso llamamos, con respeto y firmeza, a los legisladores del oficialismo a replantear la forma y la velocidad con que se están aprobando estas reformas.
Escuchen antes de aprobar.
Midamos antes de imponer.
Dialoguemos antes de cargar.
La mayoría congresual no debe ser una licencia para avanzar sin diálogo ni consenso, sino una responsabilidad mayor para gobernar con prudencia, equilibrio y visión de país.
Detrás de cada empresa hay familias, empleos, deudas, proveedores, sueños y jóvenes que decidieron quedarse, invertir y creer.
El país necesita reformas, sí. Pero reformas que abran caminos, no que cierren puertas; que impulsen la formalidad, no que la castiguen; que protejan el empleo, no que lo hagan inviable. Necesitamos reformas con sustento técnico y políticas públicas basadas en evidencia.
Porque la República Dominicana que anhelamos no se levanta enterrando los sueños. Se levanta dándoles espacio para crecer. Somos la generación que se formalizó, no nos castiguen por esto.
