El conductor, un hombre de 61 años a bordo de una camioneta Mercedes-Benz, provocó un aparatoso choque en cadena en el Upper West Side tras perder el control y subirse a la acera donde vecinos compartían de forma habitual.

NUEVA YORK.— Una tarde que transcurría de manera habitual para los residentes del vecindario de Morningside Heights, en el Upper West Side de Manhattan, se transformó en una escena de horror el pasado viernes, luego de que un conductor bajo los efectos del alcohol perdiera el control de su vehículo, se estrellara contra la acera a alta velocidad y cobrara la vida de dos personas, dejando además a otras tres heridas de gravedad.
El fatal incidente ocurrió alrededor de las 6:00 p.m. en la intersección de la Avenida Amsterdam y la Calle 109. De acuerdo con informes oficiales del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), el responsable fue identificado como Elvin Suarez, de 61 años, residente del mismo sector, quien conducía una camioneta negra Mercedes-Benz GLC 300 del año 2019.
La ruta del desastre
Reportes de la investigación y testigos presenciales detallan que la secuela de colisiones comenzó un par de calles antes, a la altura de la Calle 107, cuando Suarez impactó inicialmente a un vehículo de la marca Volkswagen que se encontraba estacionado y sin ocupantes. Fuentes policiales indicaron a medios locales que, en lugar de detenerse tras el primer choque, el conductor aceleró de forma descontrolada en dirección norte por la Avenida Amsterdam, alcanzando velocidades extremas que testigos estimaron muy por encima del límite permitido.
Al llegar a la esquina de la Calle 109, la camioneta Mercedes-Benz golpeó de manera violenta el bordillo de concreto que separa la ciclovía del resto de la avenida. El fuerte impacto provocó que el automóvil se elevara por el aire y aterrizara directamente sobre la acera, embistiendo con brutalidad a un grupo de personas que se encontraba sentado en sillas plegables conversando en las afueras de una barbería local, una costumbre arraigada entre los residentes del área.
La inercia de la camioneta no se detuvo ahí. El vehículo chocó contra una furgoneta Chevrolet Astro estacionada, dentro de la cual se encontraba un hombre de 51 años, desatando una colisión en cadena que afectó severamente a otros cuatro automóviles estacionados en la zona (un Honda CR-V, un Toyota Sienna, un Toyota 4Runner y un Nissan Altima), dejando un rastro de metales retorcidos, escombros y pertenencias esparcidas en la vía pública.
Víctimas y luto comunitario
Las autoridades identificaron formalmente a las víctimas mortales como Jason Negrón, de 46 años, y Michael Saint-Hilaire, de 35 años (identificado inicialmente en los primeros reportes como Michelle). Ambos eran padres de familia y miembros muy estimados dentro de la comunidad hispana y local del barrio. A pesar de los esfuerzos de reanimación cardiopulmonar practicados por transeúntes y paramédicos en la escena, ambos fueron declarados fallecidos tras ser trasladados de urgencia al hospital Mount Sinai Morningside.
Por su parte, los otros tres peatones afectados —hombres de entre 36 y 44 años— junto con el ocupante de la furgoneta impactada, sufrieron heridas de diversa consideración y permanecen hospitalizados en condición estable. El propio conductor, Elvin Suarez, también recibió atención médica por lesiones menores antes de ser recluido.
Enfrenta cargos agravados en la justicia
La escena fue resguardada durante horas por el Escuadrón de Investigación de Colisiones del NYPD. Tras dar positivo en las pruebas de alcoholemia, Suarez fue arrestado formalmente.
En su reciente comparecencia ante el tribunal, la fiscalía elevó la severidad de las acusaciones, procesándolo formalmente por cargos de homicidio vehicular agravado, homicidio involuntario (dos cargos), asalto vehicular (dos cargos) y conducción en estado de embriaguez (DWI). De ser hallado culpable, el imputado podría enfrentar una pena prolongada en una prisión estatal por un acto calificado por los vecinos del área como «totalmente irresponsable y prevenible».
La comunidad de Morningside Heights ha levantado un emotivo altar improvisado con velas, flores y banderas en el lugar exacto del siniestro, exigiendo justicia por las vidas truncadas de los dos neoyorquinos.
