Por Humberto Salazar
Domingo temprano y me despierto con la noticia del choque de una Ferrari f90 con un poste de luz en una avenida en el centro de la ciudad, el valor de ese coche anda por los 500mil dólares (32 millones de pesos), e inmediatamente me vienen a la memoria el documental de Netflix «Cocaína Cowboys», el Nueva York chiquito, el PIB, las torres de la Anacaona, la DEA y la DNCD, los pasaportes con visas compradas y hasta los «zares» antidrogas.
Algunos podrían pensar que no, pero el cierre de la oficina de la DEA en la República Dominicana, tiene implicaciones que van mucho más allá de una visa mal dada, una denuncia de corrupción desde la «embajada» y el intento de centrar toda la conversación en un tipo de Nagua, que nunca debió estar en su país de origen, primero como agente y luego como supervisor, de la agencia federal que combate el tráfico de drogas en EEUU.
Hablamos de que durante 5 años, el mismo tiempo que tiene el actual gobierno y también el que tienen los que dirigen la DNCD dominicana, la DEA, y el resto de las secciones de la embajada de los EEUU en RD, han funcionado como «chivos sin ley», que es lo mismo que decir por su cuenta, pues la figura del jefe (en este caso es la jefa) de misión, es la cabeza que controla todo el funcionamiento de la estructura diplomatica local.
Esa es una de las causas por las que ha estallado este escándalo, que como buenos operadores de un servicio de inteligencia, los estrategas en comunicación de la DEA y por supuesto los aliados pagados desde la DNCD dominicana, están intentando que se dirija toda la atención mediatica sobre el tal Melitón, pero la lluvia de contradicciones que han cometido en el manejo de la desinformación, delata el nerviosismo que existe con estos hechos.
Es probable que las únicas verdades dadas a conocer, están contenidas en el escrito de la Honorable Embajadora Leah Campos, dónde habla de corrupción en Estados Unidos y otros países.
También es cierta la versión de que fue detenido en Washington el supervisor de la DEA Melitón Cordero, hecho certificado por numerosas agencias y periódicos estadounidenses, más el cierre apresurado de la oficina de la DEA en el país, que según versiones, fue allanada por agentes del FBI y HLS al mismo tiempo que se producía el arresto de su supervisor.
Ahora, las investigaciones seguro abarcaran a los asociados nacionales de la DEA que tienen ya 5 años dirigiendo la DNCD, y es que contra lo racional y lógico, el actual presidente ha mantenido al mismo director de esa agencia del gobierno, donde las tentaciones economicas sobran, más del tiempo prudente, como si no le importara lo que suceda ahí dentro, solo que ahora es Melitón, se dice que hay dos más arrestados, quien para salvarse de 40 años de cárcel, tendrá que confesar los secretos que desataron esta operación.
Sin ser «ave de mal agüero» y solo para recordar antecedentes, recordemos que el titulo de «zar antidrogas» en Latinoamérica está maldito, al primero que se denominó así fue el general mexicano Jesús Gutiérrez Rebollo, quien fue condenado a 40 años de cárcel y murió preso, acusado de proteger al narcotraficante Amado Carrillo Fuentes.
También en tiempos recientes, fue acusado y condenado en los Estados Unidos, Genaro Garcia Luna, otro zar antidrogas de México, quien fue arrestado y condenado a 38 años de prisión en los Estados Unidos, acusado de proteger a carteles y facilitar el tráfico de drogas, es que parece la cantidad de dinero que corre en ese negocio ilícito, es demasiada tentación para los perseguidores.
Y dirán ustedes, ¿y porque Humberto comienza hablando del documental «Cocaína Cowboys», autos caros, edificios altos y apartamentos caros?.
La razón es porque así como Miami en su momento, no se puede explicar el boom económico que nos ha convertido una metrópoli, tampoco hay explicación al boato y el lujo en que viven ciertos personajes, en un país donde los nuevos ricos del narcotráfico ha penetrado todas las esferas económicas de la nación, desde los poderes públicos, pasando por la banca, el comercio y claro, las fuerzas armadas.
El escándalo del cierre de la DEA en la República Dominicana, nos puede mostrar algo de las «cloacas» del poder con revelaciones sorprendentes, es que tanto lujo, en un país donde los que no «lujean» son los verdaderos ricos, es un pecado demasiado evidente.
