Wander Franco, el joven campocorto dominicano de los Tampa Bay Rays, ha sido una de las figuras más prometedoras del béisbol de las Grandes Ligas (MLB). Sin embargo, su carrera y vida personal han enfrentado serios desafíos en los últimos años, particularmente en 2025, debido a problemas legales y, más recientemente, a una crisis de salud mental que lo llevó a ser internado en un centro médico privado en Santo Domingo.
Dueño de una carrera prometedora Franco, de 24 años, irrumpió en la MLB en 2021 como uno de los prospectos más destacados de su generación. A los 20 años, firmó un contrato récord con los Rays por 182 millones de dólares por 11 años, reflejando la confianza de la organización en su talento y madurez.

Su promedio de bateo de .282, con 17 jonrones y 124 hits en la temporada 2023, lo consolidó como una estrella en ascenso. Sin embargo, su carrera se detuvo abruptamente en agosto de 2023, cuando surgieron acusaciones en redes sociales sobre una supuesta relación con una menor de 14 años en la República Dominicana. }
Esto desencadenó una investigación que lo llevó a ser colocado en la lista restringida de la MLB, cortando su salario y su participación en la liga.
En junio de 2025, Franco fue declarado culpable de abuso sexual en un tribunal dominicano, recibiendo una sentencia suspendida de dos años bajo estrictas condiciones, como mantenerse alejado de menores con fines sexuales.
Además, la madre de la menor involucrada fue condenada a 10 años de prisión por explotación sexual y lavado de activos. Este fallo complicó aún más su situación, ya que su condena le impide obtener una visa laboral para regresar a los Estados Unidos, afectando directamente su carrera en la MLB.
Ahora una Crisis de Salud Mental
El pasado 9 de septiembre de 2025, la Policía Nacional dominicana informó que Franco fue trasladado a un centro de salud privado en Santo Domingo tras una crisis de salud mental.
Según el vocero policial Diego Pesqueira, la intervención fue solicitada por el padre del pelotero, quien reportó que su hijo estaba atravesando una situación delicada. La policía aclaró que no se trataba de un arresto, sino de una asistencia médica coordinada con la familia y un equipo médico especializado.
Días antes de este incidente, Franco estuvo involucrado en una controversia pública tras denunciar en redes sociales el supuesto robo de 16,000 dólares en un resort en Puerto Plata. Aunque su abogado, Teodosio Jáquez, afirmó que el dinero fue encontrado y que se trataba de una confusión, Franco insistió en su denuncia, generando confusión y mostrando un comportamiento errático que pudo haber sido indicativo de su estado emocional inestable.
La crisis de salud mental de Wander Franco no puede analizarse de manera aislada, ya que está profundamente vinculada a los eventos legales y personales que han definido los últimos dos años de su vida.
La presión de enfrentar un juicio por abuso sexual, la interrupción de su carrera profesional, la pérdida de su salario (que incluía 2.45 millones de dólares en 2024 y 8.45 millones en 2025), y la incertidumbre sobre su futuro en la MLB han generado un impacto significativo en su bienestar emocional.
Además, la atención mediática constante y el escrutinio público en la República Dominicana, donde es una figura conocida, han exacerbado su situación.
Sobre el robo
El incidente del supuesto robo en el resort y las contradicciones con su abogado sugieren una posible desorientación o dificultad para manejar situaciones de estrés, lo que podría estar relacionado con trastornos de ansiedad, depresión u otras condiciones de salud mental.
La decisión de su familia de buscar ayuda profesional es un paso positivo, como lo destacó un usuario en X: “Más vale tarde que nunca y ojalá se esté a tiempo, la decisión de la familia de Wander Franco de buscar y recurrir a la asistencia médica en busca de ayuda.” Sin embargo, el estigma asociado con los problemas de salud mental en el ámbito deportivo, especialmente en una cultura donde los atletas suelen ser vistos como figuras de fortaleza, podría complicar su recuperación.
El futuro de Franco en la MLB sigue siendo incierto. Actualmente, permanece en la lista restringida de los Tampa Bay Rays, lo que significa que no recibe salario ni acumula tiempo de servicio en la liga. Su condena por abuso sexual dificulta su regreso a los Estados Unidos debido a restricciones migratorias, y la MLB aún no ha concluido su propia investigación sobre el caso, lo que podría resultar en sanciones adicionales.
En cuanto a ligas extranjeras, como la Liga Japonesa de Béisbol Profesional (NPB) o la Liga ARCO Mexicana del Pacífico, las regulaciones son estrictas.
La NPB exige que los jugadores sean un “ejemplo para el pueblo japonés en su conducta personal”, lo que probablemente excluiría a Franco debido a su condena.
Por otro lado, las ligas invernales caribeñas, como la LIDOM en la República Dominicana, podrían ser una opción si los Rays y el Comisionado de la MLB lo autorizan, pero esto parece poco probable en el corto plazo.
Si no logra reintegrarse a ligas profesionales, el retiro anticipado es una posibilidad real, aunque no inevitable, especialmente considerando su juventud y talento. Sin embargo, el desgaste emocional y la presión mediática podrían influir en su decisión de continuar o no en el béisbol.
La salud mental de Franco es ahora una prioridad. Su internamiento en un centro especializado indica que está recibiendo atención profesional, lo cual es crucial para abordar cualquier trastorno subyacente.
La presión pública y el impacto de su condena, junto con la pérdida de su estatus como estrella del béisbol, podrían estar contribuyendo a un estado de vulnerabilidad emocional. El apoyo de su familia y el acceso a recursos médicos de calidad serán fundamentales para su recuperación.
Es importante cuestionar el contexto más amplio de este caso. La narrativa mediática ha sido implacable con Franco, lo que, si bien es comprensible dado la gravedad de los cargos, también puede haber contribuido a su deterioro emocional.
La falta de privacidad en un caso tan mediático, combinada con la cultura de idolatría hacia los atletas en la República Dominicana, crea un entorno donde el escrutinio constante puede agravar problemas de salud mental.
Además, el sistema legal dominicano y su manejo de casos de alto perfil, como el de Franco, plantea preguntas sobre la equidad y la celeridad en los procesos judiciales, que en este caso se prolongaron durante casi dos años antes de llegar a un veredicto.
Por otro lado, la MLB y los Tampa Bay Rays enfrentan el desafío de equilibrar la justicia deportiva con el bienestar del jugador. La decisión de cortar el salario de Franco y mantenerlo en la lista restringida, aunque justificada por las circunstancias, podría interpretarse como una medida que prioriza la imagen de la liga sobre el apoyo a un jugador en crisis.
La liga tiene políticas claras sobre violencia doméstica y abuso sexual, pero también debería considerar mecanismos para apoyar la rehabilitación de jugadores en situaciones como la de Franco.
La situación de salud de Wander Franco refleja una intersección compleja entre problemas legales, presión mediática y desafíos personales.
Su crisis de salud mental, reportada el 9 de septiembre de 2025, es un recordatorio de que los atletas, a pesar de su talento y éxito, son seres humanos vulnerables a las consecuencias del estrés y el escrutinio público.
Mientras recibe atención médica, su futuro en el béisbol permanece incierto, con barreras legales y migratorias que dificultan su regreso a las Grandes Ligas o su participación en otras ligas profesionales.
La recuperación de Franco dependerá no solo de su tratamiento médico, sino también del apoyo de su entorno y de las decisiones que tomen las autoridades deportivas.
Este caso destaca la importancia de abordar la salud mental en el deporte y de cuestionar cómo las instituciones manejan las crisis de sus atletas, especialmente en contextos de alta presión como el de las superestrellas del béisbol.
