Hace pocos años en una conversación con el entonces embajador de los Estados Unidos en Corea del Sur, este me preguntó con mucho interés a qué se debía la diferencia tan marcada de desarrollo económico entre la República Dominicana y Haití, y claro, le respondí que la razón primaria fue la estabilidad política lograda por el presidente Joaquín Balaguer desde 1966, con el apoyo de los Estados Unidos.
Por más de 60 años ya, la República Dominicana ha sido el principal aliado de los EEUU en el Caribe, en los tiempos difíciles de la guerra fría, fue el presidente Joaquín Balaguer, con la ayuda de los Estados Unidos, quien marcó el camino para que la República Dominicana fuera lo que es todavía hoy, un país con una economía fuerte, que a pesar de los intentos que han hecho los políticos de turno por destruirlo, aún hoy no ha sido posible causar su quiebra.
A ver si es cierto lo anterior; las generaciones actuales deben ir aprendiendo que esa RD de los años posteriores a la dictadura, cuyo destino era ser lo que hoy es Haití, fue sustituida por el país donde viven, ese que sostiene su economía sobre 4 ejes que están a la vista de todos: turismo y zonas francas, remesas, más la inversión extranjera garantizada por una estabilidad política que es un ejemplo en toda Latinoamérica.
Lo anterior demuestra que hemos sido el aliado preferente de los EEUU en el Caribe, que nuestra economía depende para su crecimiento sostenido del país del norte, que además de aliados hemos sido socios en los más diversos proyectos, no importando el presidente o partido que este en la Casa Blanca, y si en este momento ese país nos pide una simple ayuda que ya han dado otros, ya lo dijo el canciller Alvarez en el día de ayer, ¿porque tenemos que decir que no?
El ruido montado por los trasnochados de siempre, aún no se han enterado de que el comunismo y el socialismo está muerto y enterrado, alrededor de un acuerdo ya firmado o ejecutado por Panamá, El Salvador, Paraguay, Guatemala, México (recibe los deportados y les ofrece quedarse), Costa Rica, Ruanda, Kosovo, entre otros, implica el tránsito hacia sus países de origen, y una estadía limitada al tiempo en que son enviados hacia allá.
La razón es simple, los EEUU requieren de este tipo de ayuda, por el gran volumen de personas capturadas por ser migrantes ilegales en su territorio, y necesitan espacio físico adecuado para mantenerlos detenidos sin violarles sus derechos como seres humanos, y para que eso sea posible han pedido la ayuda a los países amigos y aliados, y en el caso de RD, cumplimos como país con esos adjetivos calificativos.
Dice una amiga: «manos que dan, esperan», y por si fuera poco, queda la cereza del helado, muy pocos de los dominicanos que llegaron hasta este último párrafo, quizás ninguno, se salva de tener un familiar que vive en los Estados Unidos, o quizás algunos de ellos tienen el «pasaporte azul» que indica son nacionales norteamericanos, por algo el 25% de todos los dominicanos en el mundo viven, trabajan y se reproducen en la tierra del Tío Sam, es que también somos el país, después de México, que recibimos más visas de residencia para vivir dentro de la Unión Americana.
