El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, afirmó este lunes que su país “no le hace nada malo” a los ciudadanos de Trinidad y Tobago que viven o visitan territorio venezolano, en respuesta a las recientes deportaciones de migrantes venezolanos anunciadas por el gobierno trinitense.
El anuncio de Trinidad y Tobago ocurre en medio de una creciente tensión diplomática, luego de que el país caribeño recibiera al buque de guerra estadounidense USS Gravely para realizar ejercicios militares, una acción que Caracas calificó de “provocación” frente a sus costas.
Cabello subrayó que Venezuela mantiene una relación histórica con el pueblo trinitense y que no ha tomado represalias contra sus ciudadanos.
“Nosotros no maltratamos a la gente de Trinidad porque son hermanos, hermanas. Aquí viven muchos trinitenses y no les hacemos nada malo”, declaró durante una rueda de prensa en Caracas.
La situación migratoria ha tensado aún más los vínculos bilaterales. Los venezolanos son actualmente la mayor comunidad extranjera en Trinidad y Tobago, un país de aproximadamente 1.4 millones de habitantes.
El deterioro de las relaciones entre ambos gobiernos se agudizó con la llegada al poder de Kamla Persad-Bissessar, quien ha adoptado una política más cercana a Washington y contraria a la migración venezolana.
El Parlamento venezolano declaró este martes a Persad-Bissessar persona non grata, un día después de que el presidente Nicolás Maduro suspendiera los acuerdos gasíferos bilaterales con el archipiélago.
Según un memorando del Ministerio de Seguridad Nacional trinitense al que tuvo acceso la AFP, se ordenó que “todos los inmigrantes ilegales detenidos sean retenidos” para proceder con un ejercicio de deportación masiva.