“Quizá, llegar a viejo/ sería más razonable/ más apacible/ más transitable/ si en lugar de arrinconarlos en la historia/ convertidos en fantasmas con memoria...
Joan Manuel Serrat
Los ancianos sin fortuna en la República Dominicana enfrentan retos como pobreza, abandono y exclusión social, pero su resiliencia y aportes culturales destacan su valor para la sociedad, aunque pocos observan la vital importancia de esta situación.
Muchos viven en pobreza extrema, especialmente quienes trabajaron en la economía informal sin acceso a pensiones adecuadas. La ONU señala que la falta de una pensión universal limita su capacidad para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y salud. La explotación financiera, como el secuestro de pensiones por familiares, agrava su situación. Abandono
El abandono es común, con ancianos dejados en asilos públicos, hospitales o calles. El aislamiento social, la viudez y la falta de apoyo contribuyen a la soledad y al deterioro emocional. El Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE), creado por la Ley 352-98, debería promover políticas para proteger a los mayores, pero su impacto es limitado y casi invisible.
Maltrato y abuso
El maltrato físico, psicológico y económico es frecuente, a menudo dentro del núcleo familiar. El Código Penal de 2024 penaliza el abandono con hasta tres años de prisión, y hasta diez si resulta en muerte, pero la falta de recursos y conciencia social dificulta su aplicación y hasta la fecha nadie ha sido sancionado por esa ley.
Aunque los ancianos tienen derecho a servicios de salud públicos, barreras como falta de transporte, escasez de medicamentos y discriminación por edad limitan el acceso. Enfermedades como el Alzheimer, el parkinson, la diabetes etc, requieren cuidados especializados que suelen ser inaccesibles.
Aunque pocos medios de comnicacion se hacen eco de esta realidad, muchos ancianos viven en condiciones indignas, sin servicios básicos o en la calle. Las estancias de día en algunos pueblos funcionan más como almacenes humanos que como centros de atención real.
Los «ancianos abandonados» son adultos mayores que sufren negligencia, desatención o maltrato por parte de sus familias o la sociedad, lo que repercute negativamente en su bienestar físico, psicológico y emocional
Resiliencia y aportes
A pesar de las adversidades, los ancianos dominicanos muestran resiliencia, transmitiendo sabiduría, valores culturales y fortaleza a las generaciones jóvenes. Propuestas para mejorar su calidad de vida
– Crear una pensión universal para garantizar ingresos básicos.
-Aumentar la inversión en hogares de ancianos y centros de día, supervisando a CONAPE para ofrecer servicios integrales de salud, alimentación y recreación.
-Garantizar el cumplimiento de la Ley 2055 de 2020, que protege los derechos de los mayores, y promover campañas contra el estigma hacia los asilos.
-Desarrollar programas de apoyo para familias cuidadoras, reduciendo la carga que lleva al abandono.
