Robert Francis Prévost es elegido como nuevo Papa y adopta el nombre de León XIV

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«Habemus Papam». Con esta histórica proclamación desde el balcón de la basílica de San Pedro, el cardenal Dominique Mamberti dio a conocer al mundo la elección de Robert Francis Prévost como el nuevo Papa de la Iglesia Católica. El religioso estadounidense asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el primer pontífice norteamericano en la historia.

La fumata blanca surgió tras tan solo cuatro votaciones, un resultado que sorprendió por su rapidez y el consenso alcanzado entre los 133 cardenales del cónclave, considerado el más diverso de la historia de la Iglesia. Prévost logró obtener 89 votos, los dos tercios necesarios para ser elegido Papa.

Un cambio con raíces profundas

La elección de León XIV llega en un momento clave para la Iglesia, que atraviesa una serie de desafíos internos y externos. Con tensiones sobre cuestiones éticas y la necesidad de mantenerse vigente en los nuevos tiempos, el perfil de Prévost, conciliador y sereno, fue decisivo para unificar las diversas posturas de los cardenales. Esta armonización fue fundamental para la elección, en un contexto de polarización creciente.

Nacido en Chicago en 1955, Prévost es el primer papa estadounidense. Sin embargo, su vida y obra están profundamente marcadas por su labor en América Latina, especialmente en Perú, donde vivió y sirvió por más de cuatro décadas como misionero y obispo de Chiclayo. Su dominio del español y el cariño que le profesan las comunidades de la región le otorgan un fuerte vínculo con la Iglesia en el sur global.

Experiencia vaticana y sensibilidad pastoral

En 2023, el Papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos, un cargo clave en la gestión de los nombramientos episcopales y otras decisiones fundamentales. Su estilo de trabajo, discreto pero firme, le permitió ganar la confianza de sus colegas en un periodo de alta polarización tanto dentro como fuera del Vaticano.

Además de su experiencia pastoral, Prévost cuenta con una sólida formación académica. Estudió matemáticas, teología y derecho canónico, y fue Prior General de la Orden de San Agustín durante 12 años, en los que recorrió comunidades religiosas en todo el mundo.

León XIV: signo de continuidad y renovación

El nombre que ha adoptado, León XIV, no es casual. Evoca a papas pasados reconocidos por su sabiduría y capacidad de liderar en tiempos complicados. Con su elección, Prévost asume el reto de mantener la continuidad del legado del Papa Francisco, mientras se embarca en una renovada misión de diálogo y acercamiento pastoral, características que marcaron el pontificado de su antecesor.

Además, su elección también rompe un importante tabú dentro de la Iglesia: nunca antes un estadounidense había sido elegido Papa. A pesar de las consideraciones geopolíticas históricas que han condicionado las decisiones del cónclave, la experiencia misionera de Prévost y su habilidad para conectar con diversas realidades le permitieron ganar el apoyo necesario para llegar al trono de Pedro.

Un pontificado con mirada global

León XIV enfrenta su pontificado con el reto de guiar a una Iglesia que busca renovarse sin caer en fracturas internas. Su cercanía con América Latina, su vasta experiencia en las comunidades más vulnerables del mundo, y su postura doctrinal sobria lo posicionan como una figura capaz de inspirar confianza en estos tiempos de transición para la Iglesia.

En su primer mensaje como Papa, León XIV expresó su agradecimiento y su compromiso con una Iglesia «más cercana, más humilde y más valiente». Con este discurso, inició su camino en un momento histórico y crucial para la Iglesia, mientras los ojos del mundo católico, y más allá, se centran en este nuevo capítulo bajo su liderazgo.

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