Los cardenales iniciaron este miércoles el cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco, en medio de un ambiente marcado por la incertidumbre y un fuerte llamado a la unidad de la Iglesia.
La misa previa a la elección fue oficiada por el decano del colegio cardenalicio, Giovanni Battista Re, quien instó a mantener la cohesión eclesial ante lo que calificó como un momento “difícil, complejo y convulso”. En la tarde, los 133 cardenales electores se reunieron en la Capilla Sixtina para realizar la primera votación, mientras el mundo espera atento la tradicional señal de humo que marcará el resultado.
En esta jornada inicial solo está prevista una votación, aunque no se espera que se alcance el mínimo de 89 votos necesario para designar al nuevo pontífice. En caso de que no haya acuerdo, las votaciones continuarán desde el jueves con dos rondas matutinas y dos vespertinas.
Los cardenales, aislados del exterior en la residencia Santa Marta, no pueden usar celulares, ni tener acceso a medios de comunicación. Durante estos días, los intercambios de ideas se dan en encuentros informales, mientras en la Capilla Sixtina el proceso avanza con solemnidad y secreto absoluto. El inicio oficial del cónclave se marcó con el tradicional «extra omnes», cerrando las puertas para dar paso a las deliberaciones.
Este cónclave será el más numeroso e internacional en la historia de la Iglesia, con participación de cardenales de 70 países, la mayoría de ellos designados por Francisco. Entre los nombres que suenan como posibles sucesores están el italiano Pietro Parolin, el español Ángel Fernández Artime, el húngaro Peter Erdo, el italiano Pierbattista Pizzaballa y el esrilanqués Malcolm Ranjith.
Desde el fallecimiento de Francisco el 21 de abril, los cardenales han sostenido reuniones para abordar temas cruciales como la crisis financiera del Vaticano, los escándalos de abusos y los desafíos en torno a la unidad interna. La elección del próximo papa podría tomar entre dos y cinco días, según estimaciones de los propios electores.