El comentarista y analista Iván Yael se refirió recientemente al conflicto que enfrenta a varios periodistas veteranos con comunicadores de la nueva generación, tras demandas por supuestas difamaciones. Durante su intervención, Yael abordó el tema como parte de un fenómeno más amplio que define como una “transición generacional y comunicacional” impulsada por la tecnología y los nuevos formatos digitales.
“El periodismo está evolucionando, no solo por la tecnología, sino también por los cambios generacionales. Las edades, las formaciones, los tiempos, todo eso marca una gran diferencia entre los grupos que hoy están en conflicto”, expresó. En ese sentido, comentó que periodistas como Marino Zapete, Huchi Lora, Edith Febles, Altagracia Salazar y otros con larga trayectoria han sido señalados recientemente por comunicadores emergentes, quienes los acusan de haber monopolizado los espacios tradicionales de opinión durante décadas.
Iván Yael también recordó que algunos de estos periodistas veteranos fueron incluidos en una controversial lista —sin confirmar su veracidad— que supuestamente detallaba montos de dinero provenientes de USAID, información que según los señalados no tiene sustento y ha dañado su reputación. “A muchos de ellos se les ha acusado de varias cosas que, según ellos, no tienen fundamento. Esto ha afectado figuras con las que muchos crecimos”, señaló.
Además, explicó que la irrupción de nuevos comunicadores digitales ha sido en parte una respuesta a la percepción de que “los espacios tradicionales estaban tomados” por una generación que parecía no ceder paso. “Por eso muchos jóvenes han dicho: vamos a crear nuestro propio espacio, porque esa gente no se acaba”, dijo, haciendo alusión a lo que en el país se conoce como la “generación de los dinosaurios”.
En su análisis, Yael no tomó una postura a favor de uno u otro bando, pero sí llamó la atención sobre el trasfondo del conflicto: una pugna entre el legado del periodismo tradicional y la irreverencia del nuevo ecosistema digital, donde la línea entre opinión, activismo y desinformación se vuelve cada vez más difusa.