WASHINGTON.– La administración del expresidente Donald Trump planea modificar cerca de 50 regulaciones de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), con el objetivo de reducir costos y simplificar el proceso de adquisición de armas en Estados Unidos. La propuesta incluye la eliminación de cientos de inspectores y la flexibilización de requisitos de verificación de antecedentes.
Según reportes de medios estadounidenses, el controvertido Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) ha estado evaluando el funcionamiento de la ATF, con el fin de eliminar aproximadamente 540 inspectores, lo que representa cerca de dos tercios del personal asignado a esa área.
Entre las medidas en discusión está la posibilidad de destruir los archivos de propietarios de armas luego de 20 años, en lugar de almacenarlos de forma permanente, como ocurre actualmente. Además, se contempla extender el tiempo de revisión de antecedentes de 30 a 60 días y reducir el formulario 4473 requisito clave para comprar un arma de siete páginas a solo tres.
Otra propuesta, promovida por la fiscal general Pam Bondi, es fusionar la ATF con la Administración de Control de Drogas (DEA), lo que ha generado preocupación entre sectores defensores del control de armas.
Diversas organizaciones advierten que estos cambios podrían generar vacíos legales y poner en riesgo el seguimiento adecuado de quienes adquieren armas de fuego. El plan, que forma parte de una estrategia más amplia para recortar el presupuesto federal, ha sido cuestionado por expertos que consideran que podría debilitar el sistema de control actual en materia de seguridad y armas.