En un encuentro histórico con los principales líderes militares de Estados Unidos, el presidente Donald Trump justificó el despliegue de tropas en varias ciudades del país, argumentando que enfrenta una «invasión interna» de extranjeros y altos índices de criminalidad urbana. Según Trump, ciudades como San Francisco, Chicago, Nueva York y Los Ángeles se han vuelto inseguras debido a políticas de los “demócratas radicales de izquierda”.
El mandatario sostuvo que migrantes de Sudamérica y otros países, incluyendo personas con antecedentes penales o problemas mentales, están llegando al país de manera masiva, y que su administración desplegará la Guardia Nacional y fuerzas federales para “combatir la criminalidad” en estas áreas. También mencionó que algunas ciudades podrían funcionar como “campos de entrenamiento” para las tropas, citando especialmente Chicago.
Durante la reunión, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció cambios en las normas de aptitud física del ejército, buscando criterios uniformes y neutrales en cuanto al género, y criticó programas de diversidad, equidad e inclusión que, según él, distraen al personal militar. Hegseth también señaló que se pondrá fin a la “era de las apariencias poco profesionales”, incluyendo normas sobre barbas y procedimientos para denuncias anónimas.
La cumbre tuvo lugar en la base de Quantico, Virginia, reuniendo a cientos de oficiales de alto rango de diversas ramas militares de todo el mundo. La reunión destacó por el silencio absoluto de los asistentes y el alto nivel de seguridad desplegado, generando comentarios de analistas que la consideran una convocatoria excepcional por la concentración de tantos mandos superiores en un solo lugar.
