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En la provincia de Ghazni, en el sureste de Afganistán, una tragedia ha sacudido a la comunidad local. Nueve preciosas vidas de niños se perdieron tras la explosión de una antigua mina de la era soviética mientras jugaban en la zona. Según fuentes gubernamentales, cinco niñas y cuatro niños se encontraban entre las víctimas.

Nueve niños perdieron la vida tras una explosión

El director de información y cultura de la provincia, Hamidullah Nisar, explicó que los niños estaban manipulando restos de municiones sin detonar, legado de la ocupación rusa décadas atrás. Estos artefactos, utilizados frecuentemente por los talibanes en el pasado, continúan representando un peligro latente para la población civil.

Las minas terrestres, colocadas en su mayoría por grupos fundamentalistas para obstaculizar el movimiento de las fuerzas de seguridad, han dejado un rastro de devastación en Afganistán. Los niños, por su naturaleza curiosa e incapacidad para reconocer el peligro, se encuentran particularmente en riesgo en áreas afectadas por conflictos.

Lamentablemente, esta no es una situación aislada. Según el último informe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), entre enero de 2022 y junio de 2023, al menos 640 niños perdieron la vida y otros 541 resultaron heridos en incidentes relacionados con explosiones de minas terrestres y restos explosivos en Afganistán. Estas cifras representan un alarmante 60% del total de víctimas civiles mortales en este tipo de incidentes.

A pesar de los esfuerzos de las empresas de desminado, la persistencia del conflicto ha impedido que todas las minas sean desactivadas, dejando a comunidades enteras expuestas a este peligro constante.