Kerrville, Texas, EE.UU. – Las autoridades continúan las labores de búsqueda y rescate tras una histórica inundación repentina que ha dejado al menos 37 muertos, entre ellos 14 menores de edad, en el estado de Texas. La tragedia golpeó con especial dureza a la región montañosa de Hill Country, donde un muro de agua descendió violentamente por el río Guadalupe, destruyendo campamentos, viviendas y arrastrando vehículos.
Uno de los lugares más afectados fue el Campamento Mystic, un campamento cristiano de verano en el condado de Kerr. Allí, 27 niñas siguen desaparecidas. Testigos relataron cómo una tormenta repentina despertó a los campistas poco después de la medianoche del viernes, y en solo 45 minutos el nivel del río subió más de 8 metros, arrasando con todo a su paso.
“El campamento fue completamente destruido… fue realmente aterrador”, narró Elinor Lester, de 13 años.
Búsqueda bajo condiciones extremas
Equipos de rescate —apoyados por helicópteros, drones y rescatistas en tierra— han logrado salvar a 850 personas, mientras se intensifica la búsqueda de desaparecidos. En medio de las operaciones, las lluvias persistentes complican las labores.
Entre las víctimas se encuentran una niña de 8 años de Alabama y un director de campamento. En el condado de Travis, al menos tres personas murieron y otras diez siguen desaparecidas. En Burnet, dos personas fallecieron, incluido un bombero que fue arrastrado por la corriente durante un intento de rescate.
¿Fallas en el sistema de alerta?
La catástrofe ha generado cuestionamientos sobre si las autoridades actuaron con la debida antelación. Aunque el Servicio Meteorológico Nacional y AccuWeather emitieron advertencias horas antes, muchos residentes aseguran que no se percibía la magnitud de lo que venía.
“No tenemos un sistema de advertencia”, admitió el juez del condado de Kerr, Rob Kelly.
Mientras tanto, el gobernador Greg Abbott prometió que no cesarán hasta encontrar a todas las personas desaparecidas: “Los encontraremos a todos”. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, también llegó al lugar para coordinar el uso de recursos federales.
Testimonios de supervivencia
Historias de supervivencia han comenzado a emerger. Erin Burgess y su hijo adolescente pasaron más de una hora aferrados a un árbol para no ser arrastrados. En otra vivienda, una familia entera tuvo que refugiarse en el ático, incluyendo una mujer de 94 años y un niño de 9.
“Tuve que mirar a mi nieto a la cara y decirle que todo iba a estar bien, pero por dentro estaba muerto de miedo”, relató Barry Adelman.
Más lluvia en camino
El pronóstico no es alentador. Según el Servicio Meteorológico Nacional, más lluvias intensas están previstas durante el fin de semana, con riesgo de nuevas inundaciones en áreas ya afectadas.
Hill Country, conocida por sus campamentos y belleza natural, es también una de las zonas más propensas a inundaciones repentinas en EE.UU. Su terreno montañoso y múltiples cruces de agua convierten cualquier tormenta intensa en una amenaza mortal.