Hoy, 12 de enero se conmemoran dieciséis años del terremoto de magnitud 7.0 que marcó un antes y un después en la historia de Haití. El sismo, ocurrido en 2010, sacudió al país durante apenas 35 segundos, pero fue suficiente para provocar una de las tragedias humanitarias más devastadoras registradas en la era moderna.
El impacto del movimiento telúrico dejó consecuencias profundas y duraderas en la estructura social, económica e institucional de la nación caribeña. De acuerdo con datos oficiales y reportes de organismos internacionales, más de 200 mil personas perdieron la vida a causa del colapso de edificaciones e infraestructuras esenciales.
Asimismo, cerca de dos millones de haitianos quedaron sin vivienda, lo que dio origen a extensos campamentos de desplazados que se mantuvieron activos durante varios años. La capital, Puerto Príncipe, sufrió la destrucción de importantes símbolos nacionales, entre ellos el Palacio Nacional, la Catedral de Puerto Príncipe, así como numerosos centros educativos y hospitales.
A dieciséis años de la tragedia, Haití continúa enfrentando los efectos de aquel desastre, mientras la fecha sirve como un recordatorio de las pérdidas humanas y de los desafíos pendientes en el proceso de reconstrucción del país.
