Santo Domingo, RD. – Con la llegada del Año Nuevo, miles de familias dominicanas se preparan no solo para celebrar, sino también para mantener vivas una serie de rituales de fin de año que, según la tradición popular, ayudan a atraer prosperidad, salud, amor y buena fortuna en los próximos doce meses.
Entre las prácticas más comunes figura la de comer 12 uvas a la medianoche, una por cada mes del año, mientras se piden deseos. Otro ritual muy extendido es usar ropa interior de colores, donde el amarillo simboliza abundancia y alegría, y el rojo representa el amor y la pasión.
También persiste la costumbre de salir con una maleta a la calle justo al iniciar el nuevo año, con la esperanza de atraer viajes y nuevas oportunidades. En los hogares, muchas personas barren de adentro hacia afuera, como símbolo de expulsar las malas energías acumuladas durante el año que termina.
Otros optan por guardar billetes o lentejas en los bolsillos, encender velas de colores o escribir aquello que desean dejar atrás para luego quemarlo, como acto simbólico de cierre de ciclos.
Más allá de las creencias, estos rituales forman parte de una tradición cultural que refuerza la esperanza, el agradecimiento y el deseo colectivo de iniciar el año con energía positiva y optimismo.
