La OTAN confirmó que interceptó tres aviones de combate rusos MiG-31 que ingresaron sin autorización al espacio aéreo de Estonia sobre el golfo de Finlandia, donde permanecieron unos 12 minutos. La Unidad de Defensa Aérea de la alianza respondió de inmediato con aeronaves de Italia, Finlandia y Suecia, mientras Moscú negó la violación.
El gobierno estonio calificó la acción como una “provocación descarada” y activó el Artículo 4 del tratado, que convoca consultas urgentes entre los 32 miembros de la alianza. La primera ministra Kristen Michal subrayó que la reacción debe ser “firme y coordinada”, mientras líderes europeos advirtieron que Rusia “está poniendo a prueba la determinación de Occidente”.
Este nuevo incidente se suma a recientes denuncias de Polonia y Rumanía sobre drones rusos que también atravesaron sus fronteras. La OTAN reiteró que reforzará su flanco oriental, con más tropas y aviones, para garantizar la seguridad de sus aliados ante lo que describió como el creciente comportamiento “temerario” de Moscú.
