La Oficina de Derechos Humanos de la ONU confirmó que al menos 875 personas han muerto en Gaza en las últimas seis semanas mientras intentaban acceder a ayuda humanitaria, en medio de la grave crisis alimentaria que afecta al enclave palestino.
Según el organismo, las víctimas fallecieron en las inmediaciones de centros de distribución de alimentos y en las rutas de los convoyes de ayuda, debido a disparos o al caos generado por el colapso del sistema de distribución. De las muertes registradas, 201 ocurrieron durante trayectos de convoyes, incluidos los coordinados por agencias de Naciones Unidas.
La ONU calificó el actual modelo de distribución como «inherentemente inseguro» y expresó preocupación por el uso de la fuerza en contextos donde civiles desesperados buscan comida. Advirtió que obstruir deliberadamente el acceso a la ayuda humanitaria puede constituir un crimen de guerra.
Las autoridades israelíes indicaron que están investigando los incidentes, mientras que desde Gaza se denuncian obstáculos continuos al ingreso de suministros vitales. La comunidad internacional ha urgido a garantizar el acceso humanitario sin condiciones y a proteger la vida de los civiles.