Yaqeen Hammad, una niña palestina de 11 años, se convirtió en símbolo de esperanza en medio del horror de la guerra en Gaza, hasta que un bombardeo israelí le arrebató la vida el pasado 23 de mayo en el campamento de refugiados de Deir al-Balah.
Reconocida como la influencer más joven de Gaza, Yaqeen utilizaba las redes sociales para mostrar la realidad diaria de los desplazados por el conflicto, mientras repartía alimentos, juguetes y mensajes de ánimo a otros niños afectados. Su contenido, grabado junto a su hermano mayor Mohamed como parte del colectivo humanitario «Ouena», tocó miles de corazones en todo el mundo por su ternura, valentía y compromiso con la dignidad en medio del sufrimiento.
Su trágica muerte ha desatado conmoción e indignación internacional, reavivando las denuncias sobre el impacto devastador que la ofensiva militar israelí tiene sobre la población civil, especialmente sobre los más vulnerables: los niños.
Con más de 16,000 menores fallecidos desde el inicio de la guerra, según el Ministerio de Salud palestino, la historia de Yaqeen pone rostro al drama humanitario y plantea preguntas urgentes sobre la responsabilidad moral y legal de las acciones bélicas en zonas densamente pobladas.