Siete personas fallecieron y 28 resultaron heridas este martes tras una serie de 24 ataques perpetrados con disparos, motocicletas bomba, coches bomba y drones en Cali y localidades cercanas del suroeste de Colombia, según informaron autoridades del país. El Gobierno calificó los hechos como “actos terroristas”.
Los ataques se concentraron en los departamentos de Valle del Cauca y Cauca, afectando zonas urbanas como Jamundí, Corinto y el puerto de Buenaventura. Entre las víctimas mortales se encuentran dos policías y cinco civiles, según confirmó un portavoz de la Policía Nacional.
En Cali, ciudad con más de 2,2 millones de habitantes, los responsables usaron motocicletas cargadas con explosivos. Las autoridades señalaron que los responsables serían disidentes de la extinta guerrilla de las FARC, aunque también se investiga la posible relación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Los atentados se producen tras el ataque armado del pasado sábado en Bogotá contra el senador Miguel Uribe, quien fue herido de gravedad y permanece en cuidados intensivos. El ministro del Interior, Armando Benedetti, indicó que el gobierno aún analiza si ambos hechos están conectados.
Un comunicado del grupo guerrillero Estado Mayor Central (EMC) advirtió a la población civil que se mantenga alejada de instalaciones militares y policiales, sin atribuirse directamente los atentados.
La organización Human Rights Watch, a través de su directora regional Juanita Goebertus, responsabilizó al gobierno de Gustavo Petro por la escalada de violencia, señalando que la estrategia de “paz total” ha sido ineficaz para contener la expansión de los grupos armados ilegales.