Cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, una fecha establecida para sensibilizar a la población sobre esta condición y promover la inclusión de quienes la presentan como ciudadanos con plenos derechos.
El trastorno del espectro autista (TEA) puede ser difícil de entender, no solo para las familias y educadores, sino incluso para algunos profesionales de la salud. Especialistas insisten en que el abordaje debe partir desde el amor y la comprensión, evitando que el miedo condicione la relación con los niños diagnosticados.
Entre las señales tempranas de alerta se encuentran la falta de respuesta a estímulos sociales, dificultad para el contacto visual, regresión en habilidades previamente adquiridas y patrones de sueño irregulares. Según la especialista López Penha, algunos indicios pueden ser la falta de reacción a voces familiares o la ausencia de movimientos reflejos, como girar la cabeza para seguir un objeto en movimiento.
Estos signos pueden manifestarse también a través de conductas repetitivas y limitadas, así como en dificultades para la comunicación social. La detección temprana y el acceso a terapias adecuadas son fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y favorecer su integración en la sociedad.