El empleado de la discoteca Jet Set, Gregory Adamés, entregó al Ministerio Público un teléfono móvil con videos y conversaciones en las que supuestamente advertía a Antonio Espaillat López sobre el riesgo de colapso del techo del establecimiento antes del evento del 8 de abril de 2025. Esa noche ocurrió el derrumbe que dejó un saldo de 236 muertos, incluido el artista Rubby Pérez, y más de 180 heridos.
Adamés fue interrogado por fiscales de la Dirección de Persecución, encabezada por Wilson Camacho, tras acudir a la Procuraduría General de la República acompañado de sus abogados Luis Andrés Aybar y Plinio Pina. Además, presentó una querella con constitución en actor civil contra Antonio Espaillat, su madre Ana Grecia López, la empresa Inversiones E y L, y el Club Jet Set.
Según las evidencias presentadas, pese a las advertencias de Adamés sobre el mal estado del techo, Espaillat habría ordenado que el evento continuara según lo programado.
Hasta la fecha, el Ministerio Público no ha interrogado a Espaillat ni ha iniciado una acción penal en su contra, situación que ha generado críticas sobre la actuación del sistema judicial.
Las querellas y denuncias contra los propietarios de Jet Set ascendieron a 68 este martes, e incluyen señalamientos contra el Estado dominicano y la Alcaldía del Distrito Nacional por supuesta negligencia en la supervisión de locales nocturnos.
Las acusaciones incluyen cargos de homicidio involuntario y negligencia, basadas en presuntas fallas estructurales y la presencia de equipo pesado sobre el techo del local.
Los querellantes exigen al Ministerio Público que actúe con celeridad y objetividad para determinar responsabilidades.