Estados Unidos desplegó más de 4,000 infantes de marina y miembros de la Armada en aguas de América Latina y el Caribe para intensificar su lucha contra los carteles de la droga, según informó CNN citando a altos funcionarios de defensa. La operación incluye al Iwo Jima Amphibious Ready Group (ARG) y a la 22ª Unidad Expedicionaria de Marines, integrándose al Comando Sur (SOUTHCOM).
El Pentágono envió también un submarino de ataque nuclear, aviones de reconocimiento P-8 Poseidon, varios destructores y un crucero con misiles guiados. Según un funcionario, estos recursos buscan enfrentar “amenazas a la seguridad nacional de EE. UU. provenientes de organizaciones narco-terroristas en la región”.
La Armada confirmó el envío del USS Iwo Jima, USS Fort Lauderdale y USS San Antonio, aunque no precisó su ubicación exacta. Fuentes indicaron que el despliegue, por ahora, funciona más como un “show de fuerza” que como operaciones de precisión, aunque ofrece al presidente Donald Trump múltiples opciones militares.
El ARG/MEU cuenta con un componente aéreo de combate, pero expertos advierten que los marines no están entrenados específicamente para interdicciones de drogas, lo que requeriría apoyo de la Guardia Costera. En el pasado, estas unidades han participado en evacuaciones masivas en zonas de conflicto.
Este refuerzo se suma a operaciones anteriores, como el despliegue de destructores cerca de la frontera con México en marzo. Los nuevos recursos permanecerán bajo el mando del Comando Sur durante varios meses, en línea con un memorando del secretario de Defensa que prioriza sellar fronteras, frenar tráfico de drogas y garantizar acceso al Canal de Panamá mediante “opciones militares creíbles”.
