“Dios no quiere eso para ti”, así le imploraba su padre para que se detuviera el atacante del Naco

Wen Caminero

SANTO DOMINGO, RD. – En medio del caos y el terror desatado en el residencial Naco Dorado IV, una voz se alzaba entre el llanto y la sangre: la de un padre implorando a su hijo que se detuviera. “¡Dios no quiere eso para ti!”, repetía una y otra vez Guillermo Pumarol, mientras intentaba contener a Jean Andrés Pumarol Fernández, su propio hijo, acusado de asesinar a Yolanda Handal Abugabir y herir a varias personas más en un brutal ataque con arma blanca.

Gricelda Ozuna Torres, la trabajadora doméstica de la familia conocida como Gisela, fue testigo directo del horror. Estaba en la cocina del apartamento 5-AC cuando Jean Andrés irrumpió armado con un cuchillo y sin mediar palabra la atacó, causándole una herida en el brazo derecho. “Su papá lo agarró y yo salí corriendo”, narró.

Desde su escondite, Gisela pudo escuchar el angustiante ruego del padre, quien trataba de apaciguar a su hijo en un intento desesperado por evitar más tragedias. Su súplica revela no solo el miedo, sino también la conciencia que tenía del estado emocional alterado en el que se encontraba Jean Andrés.

Las palabras del padre quedaron flotando en el aire como una última barrera contra la violencia desatada: “Dios no quiere eso para ti”.

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