Domingo 2 de junio de 1996, como quien no quiere la cosa, hace ya 29 años.
Palacio de los Deportes, presentes, el entonces presidente de la República Joaquín Balaguer, el presidente del PLD Juan Bosch y el candidato de ese partido Leonel Fernández, allí se anunció una alianza electoral entre el partido morado y el partido PRSC que contra todo pronóstico ganó las elecciones y llevó a Leonel Fernández a sustituir a Balaguer.
De ese acto quedó en la memoria de los dominicanos la dicotomía entre la ruta que debía escoger en las elecciones que se celebrarían el 30 de ese mismo mes, “por este lado, se va al caos y al desorden, y por este otro hacia la democracia, al progreso y a la estabilización de las instituciones” fue el grito que quedó para la historia.
Es decir, existían diferencias fundamentales entre el proyecto de país que planteaba la alianza de los rojos y morados, frente a lo que, según Balaguer, sucedería en el país si el PRD y su líder José Francisco Peña Gómez asumía las riendas del estado en esos momentos. Que ha sucedido desde entonces, pues el PLD gana las elecciones y llega una nueva generación política a gobernar el país de la mano de Leonel Fernández y los peledeistas, con cambios notables en temas fundamentales para la nación, pero sobretodo un fuerte crecimiento económico.
La República Dominicana, en muchos órdenes acusó un progreso notable, pero llega la maldición que persigue a un país acostumbrado a que se dividan hasta las juntas de vecinos, las diferencias personales, los egos inflados y una ambición de poder sin límites, destruyó el proyecto que se comprometió en 1996 a cerrar un camino malo que en estos momentos se está tragando a la republica.
Hoy, cuando la política es oficio de farsantes, cuando el objetivo de pertenecer a un partido político ya no es la búsqueda del bien común, una época en que el país no encuentra respuesta a los problemas que acogotan a la base social que da sustento a las democracias, esas sufridas clases medias; los políticos pretenden convencernos de que nada ha cambiado y que les vamos a seguir creyendo sus tonterías.
Pareciera hoy en día que todos son el “camino malo” descrito por Balaguer: caos en el tránsito, desorden institucional, desastre en la educación, caros y pésimos servicios de salud, bajos sueldos que no permiten llegar a fin de mes a una gran parte de la población y unas calles con asaltantes que roban a sus anchas. es el panorama a que nos enfrentamos.
Mientras eso sucede, de los partidos que participaron en aquel frente patriótico de 1996, uno, el PRCS es un ventorrillo que solo sirve como siglas para enriquecer a unos mafiosos de poca monta y el otro, PLD ya parió otro la Fuerza del Pueblo FP; el primero está atrapado en una maraña de escándalos de corrupción vinculados al nepotismo y el otro inmovilizado por la lucha natural entre lo nuevo y lo viejo. El panorama político hoy es desolador, no hay diferencias entre los tres principales partidos políticos en la RD, el PRM como partido de gobierno, asume su rol de ambulancia que recoge a todos los heridos que no pueden vivir sin estar asociados a espacios de poder, los demás son las rémoras o satélites de la ballena que cobija a todos cuando de acceso a los privilegios del poder se trata.
Entonces, ¿para qué salir a votar si al final todos son iguales?, es que los partidos políticos dominicanos están ya sentenciados, se renuevan o mueren, solo que sus líderes parecen ciegos o sordos a su realidad.