Estados Unidos – La reconocida evangelista y autora cristiana Jennie Allen lideró una emotiva y transformadora jornada espiritual en una prisión de máxima seguridad, donde 110 mujeres privadas de libertad fueron bautizadas tras años de espera, en un acto que marcó un antes y un después en sus vidas.
El evento se celebró en el gimnasio del centro penitenciario, donde fue improvisada una piscina para llevar a cabo los bautismos. Muchas de las internas habían esperado más de cinco años para recibir este sacramento, lo que evidencia un profundo anhelo espiritual y un deseo sincero de renovación.
Allen compartió el mensaje del Evangelio con las reclusas antes de realizar los bautismos, que incluyeron a mujeres de distintas edades. Uno de los momentos más conmovedores ocurrió con Tina, una de las internas, quien aceptó a Jesús minutos antes de entrar a las aguas.
“Ella caminó llorando hacia la piscina. Dijo que, por primera vez, se sentía aliviada… finalmente libre”, relataron testigos del encuentro.
La jornada fue calificada como una demostración del poder redentor de la fe, que puede transformar corazones incluso en los contextos más adversos.
“Gracias, Jesús, por cambiar los corazones de los prisioneros y liberarlos en Cristo Jesús”, expresaron los organizadores y voluntarios que acompañaron la actividad.
Jennie Allen, fundadora del movimiento cristiano IF:Gathering, continúa con su labor evangelizadora en cárceles, eventos multitudinarios y espacios comunitarios, enfocada en llevar el mensaje de salvación y libertad espiritual a quienes más lo necesitan.