Nuevos documentos desclasificados sobre el asesinato de John F. Kennedy, publicados durante la presidencia de Donald Trump, revelan que la CIA mantuvo una estrecha vigilancia sobre el expresidente dominicano Juan Bosch, antes, durante y después de su gobierno.
Los informes muestran que Bosch fue considerado un “sujeto de interés” por las agencias de inteligencia de Estados Unidos, debido a sus presuntas inclinaciones comunistas y su cercanía con líderes políticos de la región, incluyendo a Cuba y al expresidente de Costa Rica, José Figueres.
Vigilancia e intervención en Costa Rica
Uno de los documentos más reveladores, identificado con el código 104-10048-10124, menciona a Bosch como fuente de información de un agente estadounidense bajo el nombre clave «AMCARBON-1», vinculado a la operación secreta «JMWAVE», una misión encubierta de la CIA en la región.
Sin embargo, la vigilancia sobre Bosch no comenzó con su presidencia. Durante su exilio en Costa Rica en la década de 1950, la CIA ya había desplegado un operativo de seguimiento. Según los documentos, un agente con el nombre clave “HUMANOID” fue asignado para monitorear sus actividades y vínculos políticos.
Uno de los informes señala que, en marzo de 1951, la agencia instaló equipos de vigilancia en su residencia, interviniendo su teléfono y monitoreando sus movimientos. Bosch fue descrito en los reportes como un “líder revolucionario caribeño”.
El espionaje también incluyó a su amigo y aliado político, el expresidente costarricense José Figueres, quien también fue objeto de seguimiento. Según el informe, Figueres descubrió que era espiado cuando uno de sus hijos se percató de la vigilancia y le informó.
Presión de EE.UU. y el temor a la influencia cubana
Los documentos también evidencian la preocupación de Estados Unidos por la influencia de Cuba en la región. En un archivo identificado como 198-10007-10022, la CIA describe cómo presionó a distintos gobiernos de América Latina en 1963 para frenar el avance del comunismo.
En relación con la República Dominicana, el informe menciona que la agencia intentó persuadir a Bosch para que tomara medidas contra los comunistas y limitara los viajes entre su país y Cuba. No obstante, el documento señala que los esfuerzos fueron infructuosos, ya que Bosch aparentemente perdió el interés en implementar una nueva estructura de seguridad interna.
Otro archivo revela la existencia de una supuesta programación comunista en la radio dominicana, influenciada por la emisora cubana Radio Havana. Se menciona un programa llamado “Manifesto”, dirigido por dominicanos comunistas exiliados en Cuba, que criticó a Bosch, calificándolo de «agente imperialista demagógico».
La revelación de estos documentos confirma que la CIA mantuvo a Juan Bosch bajo estricta observación debido a su ideología y conexiones políticas. Su presidencia, aunque breve, estuvo marcada por la tensión entre su gobierno y los intereses de Estados Unidos en la región.
Con estos archivos desclasificados, se reafirma el papel de la inteligencia estadounidense en la política latinoamericana y el constante monitoreo de líderes que, como Bosch, fueron percibidos como una posible amenaza para la estabilidad geopolítica de la época.