Cardi B no necesita que la busquen mucho para que la encuentren, y estas últimas semanas ha estado en la mira

Milciades Pichardo

Cardi B no necesita que la busquen mucho para que la encuentren, y estas últimas semanas ha estado en la mira. Desde el escándalo de su juicio civil que se volvió viral, las promociones de su segundo álbum y la confirmación de su cuarto embarazo, tiene alas redes sociales  llenas  de contenido de manera permanente.

Además, acaba de anunciar gira para 2026 y de aparecer en el podcast Call Her Daddy, donde mencionó su piercing en la nalga que le costó 13,000 dólares. Sí, eso mismo. Entonces, definitivamente hay de qué hablar, así que vamos a contarte cómo la rapera pasó de su vida en el Bronx a ser una superestrella y meme andante.

De stripper a rapera

Antes de que Cardi B estuviera desfilando en las escaleras de la MET Gala, estaba Belcalis Marlenis Almánzar viviendo una vida para nada instagrameable. Nació en 1992 en Nueva York, hija de padre dominicano y madre de Trinidad y Tobago. Creció en el Bronx, donde formó parte de pandillas callejeras y trabajó en un supermercado. Cuando la botaron, terminó bailando en clubes nocturnos como stripper.

La vida como bailarina la ayudó a conseguir sus chelitos y le abrió la puerta a otra cosa: atención en redes. Sus frases sin filtro y su risa escandalosa la hicieron viral en el tatarabuelo de TikTok, Vine.

Ese boom en internet llamó la atención de Love & Hip Hop: New York, el reality de VH1 para aspirantes a estrellas del hip hop. Cardi no solo entró, se robó el show. Ella usó cada segundo en escena para dejar caer una frase memorable y recordarle a la audiencia que lo suyo era la música. En dos temporadas se convirtió en la favorita del público.

En medio de esa fama de estrella de reality, seguía joseando en la música. En 2016, lanzó el mixtape Gangsta Bitch Music Vol. 1 y el Vol. 2 al año siguiente.

Picando temprano

Todo cambió en 2017 con Bodak Yellow. El himno de superación con actitud de barrio decía: “Yo no bailo, hago movimientos de dinero”, y así fue. La canción llegó al #1 del Billboard Hot 100, convirtiéndose en la primera rapera solista en alcanzar la cima desde Lauryn Hill en 1998.

En 2018, lanzó Invasion of Privacy, su primer álbum de estudio, que debutó directamente en el #1 del Billboard 200. Nos dio hits como Bartier Cardi y I Like It, junto a J Balvin y Bad Bunny.

Todas las canciones del álbum fueron certificadas Platino —es decir que vendieron más de un millón de unidades o su equivalente en streaming— y Cardi se convirtió en la segunda mujer en ganar un Grammy a Mejor Álbum de Rap como solista. Colaboró con Bruno Mars, Maroon 5 y en plena pandemia tiró WAP con Megan Thee Stallion. Con esa canción bien explícita y sexual, debutó directo en el #1 y dejó a los conservadores con la boca abierta.

La boca más viral

Cardi B no necesita grandes producciones para ser viral, con abrir la boca le basta. Desde frases virales como “Hasta yo quiero saber” y “OMG, what is that?”; hasta lo que pasó hace unas semanas en su juicio civil en Nueva York, es tan viral como Yailin. En ese juicio, que estaba ligado a un pleito con una guardia de seguridad en 2018, nos dio momentos que ChatGPT no podría inventarse. Cuando confesó que le dijo “perra” a la seguridad y no “gorda”, no sabíamos si estábamos viendo un caso legal o una comedia. Al final fue declarada no responsable y terminó vendiendo álbumes con memes del juicio de portada.

Y fuera de los tribunales, su sinceridad es igual. En el podcast Call Her Daddy habló de temas que pocas celebridades se atreverían a tocar: que muchos critican el tamaño de su trasero, que ya se lo redujo y hasta lo tiene adormecido por las operaciones; que cuando se ponga vieja, seguro se dará su “jaloncito” en la cara. También contó que se puso un piercing con un diamante de 13 mil dólares en la raya de las nalgas y que se le fue por el inodoro. Igual que su discreción…

Historia de amor y desamor

La vida amorosa de Cardi B siempre da de qué hablar. Su matrimonio con el rapero Offset ha sido la real elenovela: se casaron en 2017, tienen tres hijos, infidelidades, reconciliaciones y hasta solicitudes de divorcio que no se dieron. Actualmente, están en proceso de separarse definitivamente, con Offset pidiendo que le paguen manutención porque Cardi tiene más dinero que él y con ella negándose a pagar unos impuestos que él debe.

Y como en toda buena novela, Cardi tiene su enemiguita: Nicki Minaj. Las raperas no se pasan ni con cucharita desde una fiesta de la Semana de la Moda de Nueva York 2018, cuando Cardi intentó acercarse a Nicki y fue detenida por la seguridad. En medio del revulú, Cardi le tiró uno de sus zapatos a Nicki, dando inicio a una rivalidad tan intensa como la de Michael Miguel y El Pachá. Ambas se lanzan puyas en canciones y redes, mientras los fans se mantienen echándole leña al fuego.

Pero el amor también tiene su espacio. Cardi espera su cuarto hijo con el atleta Stefon Diggs, con quien inició su relación a finales de 2024 y confirmó públicamente en 2025. En Call Her Daddy, contó que siempre supo que él estaba interesado, pero que nunca había pasado nada hasta que empezaron a hablar tanto que hoy no se imagina su rutina diaria sin él. Aww.

Am I the Drama?

El 19 de septiembre, Cardi lanzó su segundo álbum, Am I the Drama?, un título que hace referencia a que el drama siempre la persigue. Lo grabó entre 2019 y 2025 y tiene 23 canciones, incluyendo colaboraciones con gente dura como Selena Gomez, Janet Jackson y Lizzo.

Antes del lanzamiento oficial, Bodega Baddie ya se había viralizado. La canción mezcla sonidos del Bronx con merengue dominicano e incluye pedazos de Ta Buena (Típico) de Proyecto Uno y El Prodigio, lanzada en 2001.

Para promocionarlo, Cardi B fue más allá de un simple post: se tiró a vender álbumes en el metro de Nueva York, grabó audios para el transporte público con frases como “¡Los escalones son para caminar, no para sentarse!” y organizó encuentros con fans de dónde han salido fotos que son un poema.

Además, anunció que la Little Miss Drama Tour empieza el 11 de febrero de 2026 en California e incluirá escenarios icónicos como el Madison Square Garden. Entre embarazo, álbum y gira, parece que ahora es que falta mambo.

Dominicana hasta la tambora

Aunque creció en Estados Unidos, Cardi B parece una tía del Cibao. Con ella no hay que discutir que si es o no es como con Zoé Saldaña y Alex Rodríguez. Con un nombre como Belcalis Marlenis, eso se cae de la mata.

Cardi es tan nuestra como Fefita. Su dominicanidad está presente en casi todo lo que hace: en su tono de voz, lo bullosa que es, en la forma en que se queja con gracia y en que tiene esa boca como un tirapiedra, siempre con menudo para devolver. Y si eso no te convence, nada más tienes que ver a sus hijos trapeando cuando vinieron de vacaciones al campo…

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