Los cardenales que participarán en el cónclave para elegir al nuevo papa comenzaron este martes a instalarse en la residencia de Santa Marta y otras áreas del Vaticano, donde permanecerán aislados hasta la elección del sucesor de Francisco.
La Santa Sede confirmó que a partir de este miércoles a las 3:00 de la tarde, hora local, se interrumpirán todas las señales telefónicas en el interior del Vaticano, con el fin de evitar cualquier contacto externo e influencias durante el proceso de votación.
El cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, indicó que existen “al menos cinco o seis” posibles candidatos con perfiles distintos que podrían asumir el pontificado. La elección se desarrollará bajo estricto secreto, sin acceso a internet, teléfonos ni medios de comunicación para los cardenales.
El cónclave se realiza tras la muerte del papa Francisco el pasado 21 de abril. Durante este proceso, que tendrá lugar en la Capilla Sixtina, los fieles estarán atentos a la tradicional fumata blanca que anunciará la elección del nuevo líder de los 1,400 millones de católicos en el mundo.
Este será el pontífice número 267 en la historia de la Iglesia Católica, en un contexto marcado por el legado reformista de Francisco y las tensiones internas que su gestión dejó en algunos sectores de la curia.