Por Yokasta Rodríguez García
Desde pequeños nos enseñan muchas cosas:
“No hables con la boca llena.”
“Da las gracias.”
“Saluda al llegar.”
“No digas mentiras.”
Pero casi nunca nos insisten en lo más importante:
Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
Suena fácil.
Pero en este mundo egoísta,
cada vez se ve menos.
La gente critica sin saber.
Se burla sin pensar.
Juzga sin conocer.
Y a veces uno piensa:
“¿Para qué ser bueno, si la gente no lo valora?”
Pero la verdad es esta:
Lo que tú siembras… tarde o temprano vuelve.
Si das respeto, recibirás respeto.
Si das amor, eso también regresa.
A lo mejor no de quien esperas…
pero vuelve.
Así que aunque el mundo esté lleno de egoísmo,
no pierdas lo más bonito que tienes:
tu capacidad de tratar bien,
de ponerte en el lugar del otro,
de tener corazón.
Haz con los demás
lo que te gustaría que hicieran contigo.
Siempre.
Desde pequeños nos enseñan muchas cosas:
“No hables con la boca llena.”
“Da las gracias.”
“Saluda al llegar.”
“No digas mentiras.”
Pero casi nunca nos insisten en lo más importante:
Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti.
Suena fácil.
Pero en este mundo egoísta,
cada vez se ve menos.
La gente critica sin saber.
Se burla sin pensar.
Juzga sin conocer.
Y a veces uno piensa:
“¿Para qué ser bueno, si la gente no lo valora?”
Pero la verdad es esta:
Lo que tú siembras… tarde o temprano vuelve.
Si das respeto, recibirás respeto.
Si das amor, eso también regresa.
A lo mejor no de quien esperas…
pero vuelve.
Así que aunque el mundo esté lleno de egoísmo,
no pierdas lo más bonito que tienes:
tu capacidad de tratar bien,
de ponerte en el lugar del otro,
de tener corazón.
Haz con los demás
lo que te gustaría que hicieran contigo.
Siempre.