Apenas habían pasado dos semanas desde el nacimiento de su bebé cuando su esposo fue deportado, dejándola al frente de su familia y sola con sus dos hijos.
Ahora, la mujer enfrenta el desafío de sacar adelante a sus pequeños mientras lidia con la separación y las dificultades que implica mantener a una familia dividida por un proceso migratorio.
Una historia que refleja el impacto que las deportaciones pueden tener más allá de quienes son expulsados: también afectan profundamente a sus parejas, hijos y familias.
EJ

