HUMBERTO SALAZAR
Varios relatos de acontecimientos ocurridos dentro del gobierno de la República Dominicana, nos están mostrando ya, tan temprano como 2 años y 5 meses antes de las próximas elecciones nacionales, una clara tendendencia a estar jugando al riesgo extremo que puede tener un gobierno en sentido general, y un jefe de estado en lo particular, que es el sentido de autoridad.
La ruleta rusa, que no se juega con una ruleta no tiene nada de rusa, es ese juego con la muerte que les gusta a seres desesperados, dónde alojan una bala en el tambor de un revolver, le dan vueltas, se colocan el arma en la cabeza, y es el destino o la suerte que deciden si mueren o no, pues son 5 a 1 las posibilidades de que la bala los mate.
Lo que es una descripción no confirmada, suponemos que la versión conocida es real por el silencio de uno de los actores sobre su erratica actuación posterior, sobre como llego el señor Magin Díaz al ministerio de hacienda, evidentemenre bajo la protesta de una parte del liderazgo del PRM, y de como el presidente Luis Abinader manejó ese tema cediendo su autoridad, nos dice que estamos jugando a que se nos escape un tiro.
Plantear que se produjo una discusión en el despacho del presidente entre Magin Díaz y Luis Valdez, este último director de una institución tan delicada como la que se dedica al cobro de los impuestos, y el otro en ese momento señalado a ocupar el cargo inmediatamente superior, por lo menos a mí me parece inconcebible.
Y peor aún, que un funcionario público discuta de muy mala manera con la persona que lo designó, el presidente de la República, me parece una subordinación inaceptable.
Y más inaceptable aún que, según se dice, estrelló la puerta del despacho presidencial al salir, el mismo presidente no le exigiera que dejara su renuncia en el escritorio, por vergüenza que está a la salida del despacho presidencia, porque a eso se le llama PODER.
La definición de lo que es el PODER es clara, la misma acepcion de la palabra que denota la acción de imponer nuestra voluntad sobre otros nos la indica, en el caso de un funcionario electo como lo es un presidente de la República, esa persona es la escogida para imponer su voluntad por un periodo determinado de tiempo, en el caso de la RD, para administrar lo que es de todos.
Y está falta de autoridad, quizás son personas amigas de hace tiempo, el presidente es un buena gente o no quiere herir egos inflados y susceptibilidades, no es algo compatible con el ejercicio del poder, dónde lo que se maneja al nivel personal son intereses personales y grupales, pero intereses al fin.
De esa falla de origen, se deja que ya dos enemigos personales, Magin Díaz y Luis Valdez, se mantuvieran uno como ministro y el otro como director de dos instituciones tan íntimamente relacionadas, una recauda y la otra asigna lo recaudado, surge lo demás.
Se habla de una supuesta investigacion comprometedora contra el hoy ministro, que cometió el error de aparecerse en una oficina, violando toda regla, para que le mostraran, con fines no confesados, lo que se había investigado sobre el y su familia, solo que se movia en terreno enemigo y por ahi anda la grabacion de lo ocurrido.
De eso se deriva también el desafío al poder de parte de Alfredo Pacheco, quien después de haber hablado, según su relato, con el mismo presidente de la República sobre un tema, comete una violación del protocolo no escrito de que usted no dice lo que habla con un presidente, y le llama la atención en forma pública.
La bala que está en el revolver que podría llevarnos a una crisis institucional muy grave, es que en este caso se demuestra una perdida del sentido de autoridad del presidente de la República, y es el mismo Luis Anibader, por el trato personal que demuestra con sus funcionarios el que da pie a esta perdida de autoridad, y es que el PODER tiene una característica inviolable, se ejerce en solitario, pues las decisiones de quien lo porta son inapelables.
El actual presidente del país, Luis Anibader, deberia, si no lo ha aprendido ya, a comenzar a golpear frente a sus subordinados de todo tipo la superficie de su escritorio en el palacio nacional, acompañado de la frase favorita de los que han sabido ejercer el poder en la República Dominicana: coño, respete, que yo soy el Presidente de la República, esto por el bien de todos.
Y es que podría zafarse un tiro que termine de destruir la fragil y poca institucionalidad que mantenemos.
