Humberto Salazar
Las musas, esas diosas de las mitología griega que visitaban en ese entonces, y todavía el día de hoy, a simples mortales para con su creatividad acercarlos a ser dignos del Olimpo, parecen haberme inspirado para escribir una expresión que parece una estrofa de algún verso; y colorín colorado, ese caso está cerrado.
Alguien tuvo la brillante idea de finalizar ahora lo que podríamos llamar «el escándalo del año», iniciado en realidad en el mes de septiembre por medio de un reportaje en el programa de Nuria Piera, a quien alguna persona entregó un contrato entre una empresa llamada Khersum SRL y la ARS-SENASA para ofrecer servicios de primer nivel de atención al régimen subsidiado de la seguridad social.
El contrato, después se van agregando otros con la misma empresa, evidentemente es una desviación de fondos destinados a la red publica de servicios de salud, que es quien debe entregar las prestaciones a los usuarios subsidiados por el estado, hacia un sector privado que no está en condiciones de proveer esos servicios sin que haya una reforma del sector salud.
En mi caso me llamó poderosamente la atención, que este reportaje fuera «respondido» por otro programa de investigación presentado en CDN por Julissa Cespedes, donde algo tan grave como un contrato irregular multimillonario para entregar servicios de atención primaria, se disminuye a un presunto fraude de ex empleados, por un monto infinitamente menor, que disfrutan en un bote en alta mar el fruto de sus ganancias mal habidas.
Y es que una cosa no tenía nada que ver con la otra, y a mí juicio parecía un intento de distraer la atención hacia el mal menor, lo que ahora resulta evidente, pues a esto se referia el hoy imputado Santiago Hazim y el mismo presidente Luis Abinader, cuando hablaron de que las irregularidades se venían investigando desde el mes de noviembre del 2024.
Dos presuntos fraudes, paralelos y no vínculados el uno con el otro, más una lluvia de opiniones de todo tipo nos llevan al expediente entregado ayer por la PGR a la justicia, dónde todo queda circunscrito, por ahora suponemos, a un grupo de personas que supuestamente se pusieron de acuerdo para manipular contratos, violando las reglas institucionales, para favorecer a cambio de sobornos a empresas de particulares.
Según este expediente, el entramado era dirigido directamente por Santiago Hazim, desde antes de asumir el cargo de director de SENASA en el 2020, es decir, desde antes de aquel desorden a finales de ese mismo año, cuando se agregaron A LO LOCO 2.4 millones de afiliados al régimen subsisidiado, que en realidad es un aumento del presupuesto de la institución.
Y como SENASA no es un barco a la deriva en un océano de proveedoras de servicios de salud, que anda navegando sin control ni supervisión, nos preguntamos lo siguiente:
¿Dónde estaba la SISALRIL y su director Jesús Feris Iglesias?, ¿Dónde estaba el Consejo de la Seguridad Social que es el órgano rector del sistema? el actual director de SENASA Edward Guzmán representaba al gobierno en ese consejo, ¿Dónde estaban los organismos de inteligencia del gobierno?, ¿Fallaron todos los mecanismos de control?.
Nada de lo anterior se sabrá, es que lo leído en el documento depositado para pedir las medidas de coercion deja claro el límite de la acusacion, todo se limitará al tema de Khersum SRL, el suplemento nutricional entregado envejecientes y algunos que otro tema que pudiera ser derivado de esas lineas de investigación.
Tengo la sospecha, no la certeza, de que todo esto es un baile previamente pactado, dónde casa actor conoce de antemano su papel; la mayoria va pactar con la fiscalía y saldrá para su casa a disfrutar lo supuestamente robado, y los apellidos sonoros ya están siendo, y seguiran estando, protegidos por el poder, es que les están prestando hasta los abogados del gobierno para que los defiendan.
Los que no tendran remedio, son los miles de usuarios a quienes se les negaron servicios de salud, y estamos muy seguros que algunos de ellos murieron en el intento de salvar sus vidas, por falta de unos recursos económicos que debieron ser entregados en servicios de salud por la ARS SENASA.
Al final todos se irán a su casa, ¿no me creen?, «tiempo al tiempo», y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
