Santo Domingo. — Con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, Affe Gutiérrez Gil habló por primera vez tras conocerse la sentencia de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) que ordena al Estado dominicano indemnizarlo con más de RD$ 10 millones por los daños sufridos durante su prolongada prisión preventiva injusta.
“Mis hijos no habían nacido ninguno… miren el tamaño”, dijo emocionado al recordar los años que perdió encarcelado sin pruebas firmes en su contra. Aseguró que la sentencia, más que una compensación económica, representa una reparación moral y un precedente de justicia.
“Esta sentencia no se buscó por dinero, sino para que a ninguna familia dominicana le toque soportar lo que nosotros vivimos”, expresó Gutiérrez, quien fue descargado de toda acusación en 2017.
Durante la rueda de prensa, llamó la atención sobre la realidad de “muchos jóvenes presos de manera injusta” y criticó el temor de algunos jueces de emitir decisiones favorables a los imputados.
“Aquí no hemos visto nunca un juez cuestionado por mandar a prisión. Solo se les cuestiona cuando sueltan, cuando dan decisiones benévolas”, lamentó.
El caso de Affe Gutiérrez marca un hito judicial en la República Dominicana, al convertirse en una de las indemnizaciones más altas otorgadas por el Estado a un ciudadano por violación de derechos fundamentales.
