COCAINA COWBOYS DEL CARIBE

Altanto.com.do

HUMBERTO SALAZAR

En medio del escándalo de redes sociales por las acusaciones a dos miembros o allegados o lo que sea del PRM por su presunta vinculación con el trafico de drogas, resalta el silencio institucional de los partidos políticos en la República Dominicana, tanto aliados al gobierno como los de la oposición, que hace tiempo debieron expresarse en repudio a la vinculación de la politica con una actividad que mata para enriquecer a quienes se dedican a ella.

Es más, diría que los líderes de estas organizaciones, sobre las que se sostiene la llamada «democracia», se callan y esconden frente a este tipo de temas, porque entre todos han permitido que la corrupción y el dinero fácil sea el norte de una gran parte de nuestros jóvenes, porque quienes debieron dar el ejemplo prefirieron enriquecerse y mirar para otro lado antes que asumir seriamente su responsabilidad.

Cocaine Cowboys es una pelicula que describe el desarrollo del trafico de drogas en la ciudad de Miami en la década de los 80 del pasado siglo, a esta ciudad de los Estados Unidos se le llamaba la sucursal del Cartel de Medellín, pues toda la droga de estos narcotraficantes colombianos tenían como puerta de entrada al mercado norteamericano a través de esta ciudad del sur de la Florida.

La corrupción se extendió por todos los sectores de Miami, empresarios, banqueros, políticos, constructores y autoridades, se convirtieron en un gran cartel de criminales donde unos se ensuciaban y otros acumulaban riquezas que nadie podía explicar como fruto de un trabajo honrado.

Así como Miami se levantaba hacia el cielo con enormes edificios construidos por la droga, la ciudad se convirtió en una de las más peligrosas del país, los tiroteos se producian a cualquier hora del día o la noche, la muerte de jóvenes era algo común pues la violencia se convirtió en algo cotidiano.

¿No se les parece esta descripción a lo que nos está ocurriendo en la RD?

Es que muy especialmente en Santo Domingo y Santiago, la riqueza fácil y el uso de drogas se ha convertido en la normalidad, mientras al mismo tiempo la violencia irracional se va apoderando de nuestras calles con el silencio cómplice de quienes deberían reaccionar, antes que sucumbamos, e intentar poner orden que son nuestros gobernantes.

Sin que nadie hable de ello, la ciudad de Santiago se ha convertido en la meca de los narcotraficantes de nuestro país, y mientras nos asombramos de la cantidad de edificios cuyas unidades habitacionales todas cuestan más de un millón de dólares, miramos para otro lado cuando nos hablan de los muertos, es la ciudad más violenta del país, que se producen por una violencia descontrolada.

Todos saben en Santiago que existe un llamado «Cartel de Gurabo» pero también todos callan, especialmente los políticos de todos los partidos, que reciben beneficios económicos de las actividades más perniciosas que pueden existir en una sociedad: las drogas, el juego y el lavado de activos.

Somos una sociedad en evidente degradación, junto con los capos de la droga, que son dueños de nuestros sectores populares en maridaje con nuestras autoridades, idealizamos el mal gusto y la prostitución de nuestras niñas, con casas abiertas las 24 horas transmitidas a los equipos móviles, que sirven para idiotizarnos un poco más.

Mientras todo esto ocurre, los que dirigen los partidos políticos callan, y lo hacen porque son actores y cómplices de un país donde el «hacer creer» es la consigna, solo que ahora al parecer, la orden viene del país del norte y podrían producirse muchas sorpresas cuando se pidan los nombres que suenan por lo bajo.

¿Saben porque los líderes politicos de callan ante los escándalos que se producen con el tema del trafico de drogas? Porque todos, sin excepción, han estado rodeados de personajes vinculados a este crimen transnacional, a veces a sabiendas o ignorandolo, y en este tema se cumple el refran: «un conejo no puede llamar a un burro orejón».

Entre todos han conseguido el Cocaína Cowboys del Caribe.

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