La noche del viernes 22 de agosto, Tatiana (nombre ficticio) fue regañada por su madre y en represalia ella le advirtió que se iría de la casa.
La amenaza fue tomada como «cosa de muchachos». Sin embargo, cuando al filo de la medianoche la mujer hizo su acostumbrada ronda para verificar que sus hijas estuvieran acostadas, se dio cuenta de que Tatiana no estaba.
Sorprendida porque la puerta principal tenía candado y ella portaba las llaves, recorrió la vivienda y salió a la marquesina en busca de la adolescente de 16 años, quien había cumplido su palabra. Se escapó por una de las ventanas, que no está cubierta por hierros.
De inmediato, la familia inició la búsqueda de la menor por las calles de Los Tres Brazos, Santo Domingo Este, sector que la ha visto crecer, sin que dieran con su paradero.
No fue hasta el mediodía del día siguiente que la menor llegó por sus propios medios y contó a su madre que había sido víctima de una violación sexual grupal.
Tatiana narró que salió de su casa rumbo al negocio donde trabaja su padre hasta altas horas de la madrugada, en el mismo sector, y en el camino fue interceptada por dos jóvenes conocidos, quienes le ofrecieron acompañarla hacia su destino, a lo que ella asintió. Pero, el rumbo cambió y la llevaron a una casa donde dijo fue abusada por ambos.
