El rol de ama de casa, frecuentemente subestimado, implica una carga laboral invisible que impacta tanto en el cuerpo como en la mente. Contrario a la creencia de que «no es un trabajo», ser ama de casa significa desempeñar múltiples funciones: cocinera, enfermera, psicóloga, profesora, chofer, limpiadora y administradora, sin pausas ni horarios definidos.
Este esfuerzo constante provoca consecuencias físicas y emocionales: falta de sueño, caída del cabello, cambios de humor, ansiedad, dolor muscular y problemas digestivos. Lo más preocupante es que este agotamiento pasa desapercibido, incluso para la propia persona que lo sufre.
Aunque tradicionalmente se valora el papel del hombre como proveedor, al llegar a casa puede relajarse, mientras que la ama de casa enfrenta una jornada interminable. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de autocuidado. Valorar su esfuerzo y reconocer su importancia es esencial.
Si conoce a una ama de casa, agradézcale hoy. Y si usted lo es, recuerde: es una supermujer, pero no tiene que hacerlo todo sola..
Por: Yokasta Rodríguez
