El presentador Raúl de Molina enfrentó una grave complicación médica tras someterse a una cirugía estética en mayo. El conductor de “El gordo y la flaca” se realizó una panniculectomía para eliminar más de 15 libras de piel y grasa abdominal, pero sufrió una hemorragia interna que casi le cuesta la vida.
Días después del procedimiento, De Molina perdió el conocimiento en su casa y fue llevado de urgencia al hospital. “Lo último que recuerdo es ver a mi hija Mía llamando al 911. Había perdido mucha sangre”, relató en entrevista con People en Español.
Los médicos detectaron una hemorragia interna y lo sometieron a una cirugía de emergencia para evitar una sepsis. Estuvo ingresado tres días y más tarde enfrentó la apertura de una herida, lo que obligó a seguir tratamiento desde casa.
El presentador atribuye parte de los problemas al uso de un medicamento antiinflamatorio recetado por otro médico, sin consultar si afectaría su recuperación quirúrgica.
“Quizás no me debía de haber hecho la cirugía, pero era necesaria”, confesó. Actualmente se encuentra en recuperación, acompañado de su esposa Millie y su hija, con esperanza de volver pronto al programa.