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Por Vargavila Riverón
Periodista/experto en temas de frontera

La reciente noticia de que el periódico Le Nouvelliste, principal diario de Haití, está exigiendo a Francia que reembolse 28 billones de dólares-equivalentes a 150 millones de francos oro-pagados por la independencia, mediante un acuerdo iniciado en 1825, ha generado un gran debate. Es comprensible que un país que ha sufrido tanto en su historia, busque reparaciones por lo que considera un acto injusto por parte del Estado Francés.

Sin embargo, hay que analizar la situación con detenimiento. Por un lado, está el hecho de que Francia exigió un pago desmesurado para darle la emancipación a Haití, lo cual es ciertamente injusto. Por otro lado, hay que tener en cuenta que esto sucedió hace casi 200 años, y que los gobiernos que tomaron el poder después de esa época, tanto en Haití como en Francia, no tienen nada que ver con los hechos históricos que se están debatiendo.

Es cierto que Haití es uno de los países más pobres del mundo y que el pago de la independencia lesionó gravemente su economía, pero ¿es justo que Francia tenga que pagar ahora por algo que sucedió hace tanto tiempo?. Además, el pago de la independencia fue reconocido y avalado por el gobierno haitiano en aquel momento.

Aunque es un reclamo justo partiendo de la grave crisis que golpea a Haití y la necesidad de captar fondos para afrontar la emergencia que están atravesando, no obstante en lugar de pedir la devolución del pago por la independencia, Haití debería abogar para que Francia realice inversiones en proyectos de desarrollo y trabajar juntos en proyectos de cooperación, que permitan mejorar la desgarradora y paupérrima situación de los habitantes de la parte oeste de la Isla Hispaniola. Este tipo de acuerdos pueden generar una colaboración constructiva que beneficie a ambas partes.

Aunque el tema del reembolso de los miles de millones pagados por Haití, para emanciparse del yugo francés, ha sido siempre polémico, llegando al punto de provocar el derrocamiento de presidentes, tal es el caso de Jean-Bertrand Aristide, quien fue objeto de un golpe de Estado en 2004, luego de reclamar la devolución de los 150 millones de Francos pagados a Francia.

Aristide afirmó que Francia es la deudora de Haití, y no al revés, por lo que exigió «restitución y reparación» por los daños causados por la esclavitud y por la sanción exigida en 1825. Reclamó en ese momento 21.000 millones de dólares a Francia, el valor capitalizado de los millones de francos de oro pagados en aquel entonces.

En conclusión y entendiendo la posición de Haití, es necesario buscar soluciones más constructivas y colaborativas para viabilizar el desarrollo haitiano y mejorar la calidad de vida de su pueblo, logrando reducir la pesada y muy significativa carga para la República Dominicana.

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