Puerto Príncipe.– Una nueva escalada de violencia protagonizada por pandillas armadas en Haití ha generado una ola de desplazamientos forzados, obligando a cientos de familias a abandonar sus hogares en medio de enfrentamientos y ataques registrados en distintas zonas de la capital.
De acuerdo con reportes recientes, los choques entre grupos criminales se intensificaron durante el fin de semana, provocando incendios de viviendas, tiroteos y escenas de pánico que llevaron a la población a huir apresuradamente. Muchas personas salieron con lo poco que pudieron cargar, mientras otras quedaron separadas de sus familiares en medio del caos.
Los desplazados han tenido que refugiarse en calles, carreteras y espacios improvisados, sin acceso a condiciones básicas de seguridad, alimentos o alojamiento adecuado. Algunos testimonios describen que varias familias permanecen a la intemperie, sin saber cuándo podrán regresar a sus hogares debido a la presencia de hombres armados en sus comunidades.
La crisis se suma a un contexto de deterioro prolongado de la seguridad en Haití, donde las pandillas han ampliado su control sobre amplias zonas urbanas. Diversos informes señalan que estos grupos han incrementado sus actividades delictivas, incluyendo ataques armados, saqueos y desplazamientos forzados de la población civil, lo que ha agravado la situación humanitaria en el país.
Organismos humanitarios advierten que el número de personas desplazadas sigue en aumento, mientras las condiciones de vida en los refugios improvisados son cada vez más precarias, con escaso acceso a agua potable, atención médica y protección básica.
La población civil continúa siendo la principal víctima de esta crisis, en un escenario donde la violencia armada mantiene a miles de haitianos en constante movilidad forzada y con temor a nuevos ataques.
