El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reúne este miércoles en sesión privada para tratar la grave crisis que enfrenta Haití, marcada por la violencia generalizada, el colapso institucional y una creciente emergencia humanitaria.
La reunión fue solicitada por varios países miembros no permanentes, en respuesta a la agudización del conflicto y la debilidad del Estado haitiano frente al avance de las pandillas armadas, que controlan zonas enteras del país, incluida gran parte de la capital, Puerto Príncipe.
La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), liderada por Kenia y avalada por la ONU, ha enfrentado serias dificultades para operar con eficacia. Entre los principales obstáculos se citan la falta de recursos logísticos, limitaciones presupuestarias y carencias de equipamiento, lo que ha impedido frenar el poder de los grupos criminales.
Durante la sesión también se abordará el deterioro de la situación humanitaria: miles de personas desplazadas, niveles alarmantes de desnutrición, violencia sexual y brotes de enfermedades como el cólera. Ante este panorama, el Consejo evaluará posibles cambios en la estrategia internacional y el futuro de la misión actual.
Luis Almagro, secretario general de la OEA, afirmó recientemente que la misión no responde a las necesidades actuales de Haití y propuso su reestructuración.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca las decisiones del Consejo, en busca de una acción más firme que permita aliviar el sufrimiento del pueblo haitiano y restaurar la gobernabilidad en el país.