Chicago. — El prospecto de los Cardenales protagonizó uno de los debuts más impresionantes en la historia de las Grandes Ligas al conectar tres jonrones en su primer partido en MLB, convirtiéndose en el primer jugador en conseguir esta hazaña.
El logro tuvo un detalle particular fuera del terreno. Báez llegó al Wrigley Field sin contar con el equipamiento ideal para afrontar el esperado debut. El puertorriqueño Bryan Torres se percató de que el joven llevaba unos spikes sucios y guantes de bateo blancos, por lo que decidió intervenir para ayudarlo.
La búsqueda se centró en conseguir unos spikes de talla 12. Torres encontró finalmente un par limpio en el casillero de su compañero Blaze Jordan, quien se los prestó a Báez para el histórico encuentro.
La improvisación no terminó ahí. Para completar la indumentaria, Torres consiguió además un cinturón rojo de uno de los preparadores físicos y unos guantes de bateo pertenecientes a José Fermín.
Con ese equipamiento prestado y una actuación memorable, Báez terminó convirtiendo su debut en una noche histórica. Sus tres cuadrangulares no solo marcaron su llegada a las Mayores, sino que también lo colocaron en los libros de récords de MLB desde su primer partido.
La historia de los spikes prestados añadió un elemento especial a una jornada que difícilmente será olvidada por Báez, sus compañeros y los aficionados de los Cardenales.
