El períodista Iván Yael, destacó que el Papa Francisco será recordado como una figura clave en una de las etapas más difíciles para la Iglesia Católica: la crisis de abusos sexuales a menores, un momento que demandó respuestas institucionales y sensibilidad pastoral. En ese escenario, Francisco logró un importante reconocimiento global por su liderazgo, transparencia y disposición a enfrentar estos desafíos.
Sin embargo, Yael también señaló que el pontífice cargó con el peso de una agenda progresista que, aunque aplaudida por muchos sectores, generó incomodidad en los círculos más conservadores del catolicismo. Su apertura hacia la comunidad LGBTQ+, la posibilidad de que personas divorciadas pudieran comulgar o casarse nuevamente por la Iglesia y su insistencia en una Iglesia más incluyente, lo alejaron de la visión más tradicional del Vaticano.
“Fue un Papa muy querido por su cercanía con la gente común, con los más pobres, pero esa misma actitud lo hizo menos popular entre los defensores del catolicismo clásico”, expresó Yael, resaltando esa dualidad en la percepción de su figura.