El Panel de Expertos de las Naciones Unidas sobre Haití documentó rutas de tráfico de armas y municiones que abastecen a grupos armados haitianos, incluidos cargamentos procedentes de Estados Unidos y material que habría sido desviado de inventarios de organismos de seguridad dominicanos.
El informe advierte que el embargo de armas continúa siendo vulnerado de manera recurrente y señala que, aunque las autoridades de Haití, República Dominicana y Estados Unidos han adoptado medidas para combatir el tráfico ilícito, estas siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema.
Cargamentos procedentes de Estados Unidos
Entre los casos examinados figura la incautación, en febrero de 2025, de un contenedor procedente de Miami en el puerto de Haina, República Dominicana. La carga contenía 23 armas de fuego y 36,000 cartuchos que, según el informe, estaban destinados a las bandas haitianas 400 Mawozo y Canaan.
La operación permitió interceptar el cargamento antes de que llegara a sus destinatarios. El caso evidencia cómo el territorio dominicano puede formar parte de las rutas utilizadas por redes de tráfico internacional para trasladar armamento hacia Haití.
Municiones dominicanas en manos de grupos armados
Uno de los hallazgos más delicados del informe corresponde a municiones identificadas entre los materiales utilizados por la banda 400 Mawozo y otros grupos armados en Puerto Príncipe.
Los expertos documentaron distintos tipos de cartuchos que aparentan haber sido desviados de inventarios nacionales dominicanos. El informe también recoge antecedentes de una revisión de las existencias de la Policía Nacional que permitió identificar el desvío de 908,001 artículos, en su mayoría municiones. Sin embargo, esa cifra no significa que todo el material haya terminado en Haití.
Asimismo, el Panel identificó cartuchos con marcas de las Fuerzas Armadas dominicanas y examinó municiones calibre .50 fabricadas en República Dominicana durante la década de 1950. De una muestra de 32 cartuchos recuperados de la banda 400 Mawozo, al menos 15 fueron identificados como de fabricación dominicana.
No obstante, la procedencia de las municiones no permite establecer por sí sola cómo llegaron a manos de las bandas. En el caso del material antiguo, el informe señala que excedentes de ese tipo también estuvieron disponibles en el mercado civil estadounidense, por lo que la ruta exacta sigue sin esclarecerse.
Investigaciones abiertas en República Dominicana
El informe también recoge la detención, en diciembre de 2025, de un segundo teniente del Ejército dominicano y un ciudadano haitiano en la provincia San Juan, mientras transportaban 1,516 cartuchos en una motocicleta. Según la información reportada por las autoridades dominicanas, el proceso judicial continúa.
El Ministerio de Defensa dominicano mantiene investigaciones para determinar la trazabilidad de las municiones y establecer posibles responsabilidades. La coincidencia entre las marcas del material incautado y las municiones adquiridas por el país no demuestra, por sí sola, que existiera una transferencia autorizada desde las Fuerzas Armadas.
Los expertos de Naciones Unidas advierten que las redes de tráfico de armas continúan aprovechando diferentes canales de suministro, incluidos cargamentos internacionales, intermediarios y desvíos de inventarios oficiales. El informe plantea la necesidad de reforzar los controles, mejorar la trazabilidad de las municiones y profundizar la cooperación entre los países involucrados para impedir que ese material siga llegando a organizaciones armadas haitianas.

