Corea del Sur atraviesa el último verano en el que podrá comercializarse legalmente la tradicional sopa elaborada con carne de perro, conocida como “boshintang”, un plato que durante décadas estuvo asociado a los meses más calurosos del año.
La tradición estaba vinculada a la creencia de que su consumo ayudaba a combatir el calor y recuperar energía durante el verano.
Sin embargo, esta práctica ha disminuido considerablemente en los últimos años debido al cambio en los hábitos de consumo y a una creciente preocupación por el bienestar animal. En 2024, Corea del Sur aprobó una ley que prohíbe la cría, sacrificio, distribución y venta de perros destinados al consumo, con un período de transición de tres años.
La prohibición entrará plenamente en vigor en 2027, marcando el cierre de una tradición gastronómica que durante generaciones formó parte de la cultura del país.
