Santo Domingo. La embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, anunció el cierre temporal de la oficina de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Santo Domingo, una decisión que ha generado gran repercusión en los círculos diplomáticos y políticos del país.
El anuncio fue realizado a través de la cuenta oficial de la Embajada en la red social X, donde Campos expresó con firmeza: “La corrupción no tiene espacio en el Gobierno de los Estados Unidos ni en ningún otro. Es una violación repugnante y deshonrada de la confianza pública usar el cargo oficial para beneficio propio. No toleraré ni siquiera la percepción de corrupción en ningún lugar de la Embajada que dirijo”.
La medida se produce apenas meses después de que Campos asumiera sus funciones en Santo Domingo, tras casi cinco años de vacío diplomático en la misión estadounidense. Su llegada fue presentada como un esfuerzo por reforzar la cooperación bilateral y garantizar la transparencia en las operaciones de la Embajada.
Contexto y repercusiones
- Impacto inmediato: El cierre de la oficina de la DEA deja en suspenso las operaciones conjuntas en materia de narcotráfico y crimen organizado, áreas en las que República Dominicana ha sido un socio estratégico para Estados Unidos.
- Mensaje político: La declaración de Campos marca un tono de tolerancia cero frente a la corrupción, enviando una señal clara tanto a funcionarios locales como a personal diplomático.
- Reacciones esperadas: Se anticipa que las autoridades dominicanas soliciten aclaraciones sobre el alcance de la medida y los pasos a seguir para restablecer la cooperación.
El cierre, aunque temporal, representa un giro significativo en la relación bilateral y abre interrogantes sobre la continuidad de los programas de seguridad y asistencia técnica que dependen de la DEA en el país.
