Por Humberto Salazar
Al tiempo que conquistaba las Américas, España se extendía por Europa reafirmando su condición de imperio dominante en el siglo XVI, y uno de sus mejores estrategas militares, Gonzalo Fernández de Córdoba, mejor conocido como El Gran Capitán, fue cuestionado por el rey Fernando de Aragón por sus gastos en la conquista de Nápoles.
Esto terminó en un enfrentamiento personal, dónde el militar hizo el detalle de cuánto gastó en aquella campaña militar, con tan renglones inverosímiles como pagos de limosnas a pordioseros o «compra de picos, palas y azadones para enterrar a los muertos», a manera de ridiculizar los gastos y quitar importancia al pedido del rey.
Lo ocurrido ha quedado para la historia y es de uso cotidiano en España cuando alguien entrega un informe de gastos inflado o exagerado, diciendo a quien cobra una deuda: me estás pidiendo más que El Gran Capitán.
Pues en el día de ayer fue dada a conocer la emisión de US$2,750 millones (dos mil setecientos millones de dólares) de deuda soberana por la República Dominicana, para ser usados, según la nota de Hacienda en el mismo cuento de siempre: «inversión publica, transporte, energía, agua, salud, y educación.
Hasta ahí lo usual, la cola del comunicado transparenta el verdadero objetivo: «ASI COMO EL CUMPLIMIENTO ORDENADO DE LAS OBLIGACIONES DEL ESTADO, que traducido al lenguaje común y siendo claro, significa pago de deuda, es decir estamos tomando prestado para mantener vigente nuestra manera de pagar con deuda los préstamos para seguir gastando.
Y el problema es que para gastar hay que producir, y para producir hay que invertir, y si hablamos de invertir, el actual gobierno es quien peor ha hecho uso de los recursos públicos en nuestra historia reciente, hablamos de que en el 2025 la RD invirtió en capital, «construcción de escuelas, hospitales, calles, puentes y caminos», el nivel más bajo desde 1990, 2.2% del PIB.
Esta la cifra manejada por economistas tan reconocidos como Richard Medina director de la escuela de economía de INTEC, es más, el año pasado disminuyó el gasto de capital en 28 mil millones de pesos, lo que significa simplemente que estamos endeudadonos como país sin invertir para garantizar el pago de la deuda.
La falta de sinceridad y falsedad es lo que caracteriza a la actual administración, hablamos que el enorme presupuesto de gastos del gobierno, la palabra AUSTERIDAD no existe para los políticos dominicanos, solo contempla un 13% para inversión de capital, es decir, los bonos colocados en el mercado anunciados ayer están destinados a pagar DEUDA y GASTOS CORRIENTES.
Ya nos imaginamos en unos años cuando se tenga que detallar en que se gastaron los miles de millones de dólares que saldrán en nuestras cuentas en rojo, van a sobresalir «las brisitas y los cariñitos», el hoyo eléctrico entregando dinero a manos llenas a los ricos del país, los favores a políticos y vagos llamados «pensiones solidarias», nada que produzca como pagar las deudas.
Ya me imagino que algunos dirán a un país quebrado: pero esto es lo que más se parece a las cuentas del Gran Capitán.
Pobre de República Dominicana.
